EL CANALLA. Capítulo 4.

RESUMEN DE LO ACONTECIDO:

Paco alberga serias dudas sobre la moral de su hermana y está convencido de que es un pendón, aunque la sola idea de poder picársela consigue que de momento actue con prudencia al respecto. Por otro lado la entrada en escena de Oriol, novio serio y formal de Maruja, ha dejado en el aire una pregunta para la que sólo Paco dispone de respuesta. ¿Va a sacarle las tripas por la mui o le perdonará la vida al membrillo?

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¡Escucha aquí el capítulo original!


Del encuentro entre Paco y Oriol surgieron chispas de magnético fulgor. Oriol era un apolíneo muchacho que trabajaba en los servicios metereológicos de TV3. Moderno, atractivo, de melifluas maneras, cautivó de inmediato a Paco. ¿Por qué?, se preguntarán, conociendo o creyendo conocer la naturaleza de ese mal hombre. Muy sencillo, queridos. Paco, durante su acuartelamiento en un aislado fortín del desierto africano, alienado por la ruda vida castrense había descubierto que era un ser anfibio, entregándole la flor de su ojal al cabo Ontiñano, robusto culturista que le tenía echado el ojo. Ambos se juraron amor eterno, pero Paco, arrastrado sin remisión por lo que hasta entonces había considerado una perversión antinatural, descubrió que Ontiñano le sabía a poco y se agenció un amante, un sheik berebere que presumía de poseer portentoso órgano viril, fugándose con el superdotado musulmán. Cristiano y moro convivieron en pecado largos meses, hasta que un aciago día Ontiñano se presentó en el oasis donde la pareja saciaba su pasión, alimentándose únicamente de dátiles y semen de camello, inmolándose en sodomíticas maratones sobre la arena, impertérritos a las flagelaciones que en sus carnes desnudas y tostadas por el sol practicaba el furioso soplo del siroco procedente de las profundidades del Sahara. Ontiñano vino a romper toda esa magia de postal degollando al sarraceno in situ. Paco, que no era tonto, comprendió en seguida que el cabo tomatero no iba a atender a palabras y se dió a la fuga huyendo a toda prisa. Desde entonces, ni una sola noche había dejado Paco de escuchar en su cabeza las reverberaciones de aquella amenaza que le gritó Ontiñano mientras él se las piraba.

—¡Maldito! ¡Maldito seas! ¡Pegándomela con un puto moro! ¡Juro por miña terra galega que un día me las pagarás!

Paco sufrió espantosas pesadillas en las que el cabo Ontiñano le amputaba la minga a golpe de cimitarra, y acababa como eunuco en el serrallo del sheik, que todo y degollado hacía gala de un espléndido cimbrel permanentemente empalmado y a la sazón insaciable. Tampoco había podido Paco desde ese momento reprimir sus impulsos socráticos, de ahí que la seráfica visión de Oriol Bonastret le sumiera en un espeso trance, petrificándole de tal modo que sólo cuando Oriol le dijo «Hola nano» pudo reaccionar y salir de la parálisis que le atenazaba. Estaba claro, señores. Allí, en medio de una alborotada discoteca, dos hombres completamente opuestos, un legionario y un “home del temps” o metereólogo catalino de TV3, se miraban a los ojos y comprendían en lo más recóndito de su psique que iban a protagonizar una turbulenta historia de amor.Para no levantar sospechas ante Maruja, ambos intentaron disimular el ténue sonrojo que el deseo había hecho aflorar en sus mejillas. Aquello era un flechazo a primera vista. Paco no cabía en su gozo. Pero lo que ignoraba era que Bonastret pertenecía a un peligroso comando terrorista, parte a su vez del FGP, Front Guifré el Pilos (Frente Wilfredo el Piloso), organización ultraseparatista formada por gays católicos de tendencias conservadoras. Una organización que, primero, pretendía eliminar a todos los disenyadores y modistos de Barcelona; segundo, planeaba secuestrar a Jordi Pujol en medio de la plaza Cataluña; y tercero, exigía que Alfonso Guerra se calara una barratina en todas y cada una de sus apariciones públicas.

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EPILOGO:

¿Rondará por ahí el cabo Ontiñano dispuesto a cumplir su venganza? ¿Sabe Maruja que a su hermano le ponen los tíos? ¿Se hará Paco miembro del FGP con tal de poseer a Oriol? ¿Se encasquetará barratina Alfonso Guerra cuando aparezca en público? Si la chafardería le corroe, no se pierda el próximo capítulo de El Canalla. Una radionovela que no se corta un pelo.

© 2011 Jaime Gonzalo.

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