En Qué Pierdo El Tiempo (y IV)

Jaime Gonzalo, Daniel Arasanz y Morfi Grey, parte del equipo de «Venid a las cloacas» (Foto: Bea Sancho)

“Dedico este premio a los que no nos han ayudado, a los que nos han mentido, a todos aquellos a los que sentará como una patada en el escroto que esta película haya resultado elegida”. Sirvan de recapitulación genérica estas palabras que pronuncié con ocasión de la entrega de premios del pasado festival In-edit. Como ya sabrán a estas alturas, Venid A Las Cloacas recibió por unanimidad del jurado el premio al mejor documental nacional. Eso fue el pasado sábado 6 de noviembre. Hoy lunes 8 nos comunican que también hemos ganado el premio del público. Ni en uno ni en otro caso, jurado y público, debemos entender la distinción más allá de lo exiguo que significa.

En lo que a la votación del público respecta, porque ésta es aleatoria y tan susceptible de interpretaciones y manipulaciones como un comicio electoral. La multitud de amigos y seguidores traperos que se congregó en el primer pase bastaba, dados los vínculos emocionales y fanatismo imperante, para asegurarse un buen fajo de votos, máxime si alguno llegó a emitir cinco papeletas por su cuenta. O sea, que ese premio poco puede decirnos. En lo que al del jurado concierne, debemos considerar que sólo cuatro películas competían en esa categoría, lo cual nos puso las cosas mucho mas fáciles, y que sólo eran cuatro también los miembros de ese jurado cuyo juicio merece mi respeto pero no así mi reconocimiento. Es decir, habría preferido criterios menos institucionales y con más méritos o fundamentos demostrados para ocupar el lugar que ocupaban, inclusive de ser negativo su dictamen y acabar Venid A Las Cloacas sin llevarse el gato al agua. También es verdad que resultaron elocuentes y ponderadas las palabras del jurado a la hora de explicar su decisión —en resumen: es un documental honesto y con significados universales—, capturando perfectamente aquello que Arasanz y yo nos habíamos propuesto conseguir con esta película, pero eso en poco cambia las cosas. Todos somos muy pequeños y así nos lo debe recordar la vida, con o sin galardón. Para mí, y así se lo he dicho siempre a Arasanz, lo importante era hacerlo lo mejor posible y transmitir precisamente esa tragicomedia de la vida que se desarrolló en el microcosmos trapero. Eso, creo, lo hemos conseguido desde el momento que lo que queda de esa película una vez visionada es el recuerdo de unas personas por encima del de sus canciones y música, del de su tiempo y lugar. Personas confrontadas a sus miserias, a sus bajezas, a sus emociones y a sus contradicciones. Eso es lo que permanece de Venid A Las Cloacas, carne y sinceridad en un mundo donde las personas parecen estar hechas de mierda, de falsedad. La verdad desnuda, tan desagradable y desconcertante como resulta en la realidad cuando la pantalla vuelve a negro y las luces se encienden. Deberán ser otros los que sancionen si hay algún logro por mi parte en que haya conseguido destilar eso, aún al precio de desmantelar la leyenda urbana trapera, en mi libro Escupidos de la boca de Dios, en el que se ha fundado el documental. ¿Habría sido posible esta película sin ese libro? Lo único que yo sé es que argumentalmente hablando las vicisitudes de la Trapera me lo sirvieron y nos lo sirvieron en bandeja. Nuestra única virtud y secreto ha sido trabajar y mantenernos inflexibles, fieles a una idea que tuvimos muy clara desde que esbozamos las primeras páginas del guión. No apelaré al esfuerzo y sacrificios, que los ha habido, porque eso es lo mínimo que debe exigirse a todo creador renuente al eufemismo de la inspiración. Tampoco lloriquearé por la carestía de medios en la que nos hemos movido, pues toda mi vida profesional ha transcurrido en el bajo presupuesto, ya que parece ser que ésta es la única manera de preservar la independencia ética e ideológica. En cuanto a las zancadillas y los ninguneos de que hemos sido objeto, tampoco han constituido sorpresa alguna. Si de algo he de estar satisfecho, es de que hayamos contado la historia que queríamos contar y como queríamos contarla. Si algo se nos ha de elogiar, que sea el que hayamos vencido nuestras propias dudas. Si hemos de hacernos alguna pregunta, solo puede ser una: ¿Y ahora qué?

3 pensamientos en “En Qué Pierdo El Tiempo (y IV)

  1. Talegotejouhns

    Primero felicitaros a Dani y a ti por este gran trabajo, allí estuve el jueves y flipé. Soy seguidor de la Trapera desde que me despertaron con su música en el último Canet y como coleccionista de su obra hay una cosa que me tiene intrigado desde que vi el documental ¿ existe el concierto del Garatge Club grabado, él de las fiestas de Cornella de los 90, las maquetas de la CBS ? Todo el mundo conoce a la Trapera pero muy pocos han visto al tio Modes tocando ¿ como es posible que sea el único grupo del que no se puede encontrar ningún video en la red ? ¿ se plublicará algún dia todo ese material inédito o volvera a desaparecer por los tiempos de los tiempos ? ¿ lo colgará algún alma caritativa ?
    Bueno, solo darte las gracias porque para muchos era un sueño llegar a ver un documental de la Trapera y gracias a vuestro trabajo se ha hecho realidad.
    Un saludo.

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  2. pulpo paul

    Me quedé con las ganas de ver la peli(no todos los ruteros somos de Barna). Como bien dices: Y ahora qué? Se exhibirá en algun otro festival? saldrá en DVD?
    En fin Gonzalo,aunque ya seas viejo y estés desencantado cuando escribes sobre rock eres un genio. (De buen rollo : olvida el politiqueo y no caigas en esa demagogia que tanto críticas)

    Salud y felicidades!!!

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  3. Rafale Alejandro Marqués Iglesias

    Me hierve la sangre cada vez que los oigo…Nunca he experimentado lo mismo ni con los Ramones, ni con MC5, ni con los Clash…Quizás solo con The Stogees.

    Me alegro de que alguien se haya acordado de Tío Modes, Morfi Grey y los suyos…

    Pd: una asturiano desde Hospitalet oye de vez en cuando algú riff estridente de Tío Modes desde Cornellà…:P

    PdII: ganas locas de ver el documental…

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