Aquila non capit muscas. «Sofisma envasado al vacío».

Sofisma envasado al vacío

Se publicó ayer en Vice.com la edición de octubre de mi columna, «Aquila non capit muscas»:

Me preguntaba hace unos meses, en otra de las columnas que suscribo por ahí, qué iba a ser de mis discos y libros cuando el de la guadaña me llevara consigo. Por causas que no viene al caso detallar ahora, la conclusión era esta: «Siendo realista, lo más lógico es que todos acaben liquidados a peso, en manos de revendedores y finalmente engrosando las bibliotecas o discotecas de un desconocido». Sórdido destino para las pertenencias de las que uno ha hecho acopio a lo largo de su existencia…

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Jaime Gonzalo.

6 pensamientos en “Aquila non capit muscas. «Sofisma envasado al vacío».

  1. Lou Pérez

    La música es etérea y sólo el hombre inventó mecanismos para almacenarla en botes de conserva.La magnifica,analiza,construye mitos y universos a su alrededor,todo muy bien, pero lo importante no es el continente sino el contenido que enriquece interiormente.

    Cuando uno comienza a sentir en el cogote el aliento de la senectud y ya no queda ni rastro de la pubescencia es lógico que comiencen ese tipo de preguntas,las cuales no nos atrevemos a compartir con nadie.¿El piso para quién irá? ¿y la plaza de garage? pero ¿a quién le interesa,a parte de nosotros, nuestra vieja y polvorienta colección de discos? es lo que comenté más arriba,yo me empapé de sus efluvios y lo que quedará será como un frasco vacio de perfume que quizás el que lo herede sepa rellenarlo o no…me trae sin cuidado.

    Este verano conocí a una simpática pareja de octogenarios sin descendencia,lo llamativo es que no paraban de hacerse fotos y fotos junto al Guggenheim ¿dónde irán esas fotos dentro de pocos años? …les trae sin cuidado.

    Grandísimo artículo,Jaime,me has hecho pensar un rato y a mi edad comienza a ser un acto heróico.

    Un abrazo y perdón por la chapa.

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  2. JordiMB

    Lo verdaderamente importante de todo este proceso no es tanto el “envase” que, como individuos, escogemos a la hora de disfrutar de la música, como el modo en que determinadas instancias capaces de ejercer poder lo utilizan para restarnos libertad. Bien mirado, poco importa si tenemos la música en discos de vinilo o en archivos MP3: en el momento en que ya no estemos lo único que podrá variar será la rapidez con que ese legado se desvanezca. Al instante en el caso virtual, en un lapso de tal vez años en el caso material. A la larga el olvido es la norma, nos guste aceptarlo o no. El único consuelo en el caso de la colección material es la posibilidad que alguien recoja esa herencia y le permita abrir nuevas perspectivas. Y no es poco consuelo, de hecho ya de por si es algo fundamental (en el sentido radical de fundamental, pensando que pueda servir de fundamento para otra persona). Y ya sé que me contradigo, viendo ahora que el envase no es una cuestión tan secundaria. Pero lo preocupante, no en su inminencia sinó en su realización actual, ya, ahora mismo, no es el después, sinó el ahora. Y en el ahora nos van recortando parcelas de libertad y capacidad de disfrute, empezando por la saturación que nos impide elegir, discernir aquello que tiene valor más allá de lo marcado por las tendencias, hasta la imposibilidad de paladearlo sin que la novedad asome su cabeza zalamera, urgiéndonos a abandonar lo que tenemos entre manos. ¡Buena época para la tentación de la alienación, si no es que todas las épocas no han sido buenas para quien quiera un poco de lucidez en la mirada! Sólo queda utilizar la propia vida de forma responsable, pero esa llamada a la individualidad deja un regusto amargo en su coincidencia con los postulados imperantes que nos llevan a disgregar la sociedad en células indefensas.

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    1. Allvoxman

      Cierto es que el envase no es lo más importante, pero sigue siendo importante, como apuntas después. Aunque la música sea etérea nosotros no lo somos (por mucho que se pretenda). Existen modos y modos de hacer algo, cada uno deja impresiones diferentes y todo suma en la experiencia total. No solo eso, diferentes formas de escuchar música y compartirla nos llevan a diferentes resultados con diferentes consecuencias (en forma y número).

      Bien, dicho esto discrepo contigo en que la “saturación” sea una restricción de libertad. Mi opinión es más bien la contraria. Si donde antes había 100 ahora hay 100.000, ¿en qué modo puede ser eso restrictivo? De esos 100 o 100.000 se seguirán cogiendo los 10 que da tiempo a escuchar (a no ser que dedique menos tiempo a escuchar también). Otra cosa muy distinta es la sensación que produce elegir entre 100 o entre 100.000, que como parecerá obvio (aunque se han hecho estudios psicológicos de marketing al respecto) es de más frustración. Frustración por quedarse con la sensación de no llegar nunca a escoger correctamente. Pero esto es así siempre, en la medida que haya más opciones de las que podemos valorar. Y siempre ha habido más opciones de las que podemos valorar, creo que el problema actual es que las valoramos todas por igual y de ahí la sensación de “saturación”. Pasar de los medios tradicionales a los océanos de Internet como si fueran lo mismo tiene este gran inconveniente. No es lo mismo. Perdón por el ladrillazo, saludos!!

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  3. JordiMB

    La forma en que se puede manipular y dirigir a la gente toma muchas formas, por desgracia. Entiendo y, en realidad, comparto la idea de base que transmites. Ciertamente tener más opciones sobre las que elegir, en principio, abre el espacio de libertad. En teoría. Sin embargo los hechos nos llevan a conclusiones más pesimistas, ya que aún teniendo esa posibilidad teórica de elección infinita, el rango de opciones finalmente elegidas es increiblemente pobre. Es paradójico pero parece que la ausencia de filtros y valoraciones en vez de aumentar la variedad, la disminuye. Somos humanos y tenemos nuestros límites, sin duda. Lo que me preocupa es que esa focalización de los intereses en un campo más reducido del que podría ser, se asocia una inconsciencia respecto a esas limitaciones autoimpuestas. Parece que el “si quisiera podría acceder a mucha información” adormece y nos insensibiliza ante el “la pereza y la comodidad me lleva a dar vueltas siempre sobre lo mismo”. Evidentemente esto no es un problema del medio, al menos no estrictamente sólo del medio, sinó de la relación de la gente con el medio. Pero a la hora de analizar el tema, creo que una cosa (la técnica) no puede desligarse de la otra (la psicología humana).
    Un saludo! Está bien que haya gente que vaya más allá del futbol y la papilla de la tele.

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  4. Lou Pérez

    Por dar un toque simpático comentar que hace años alguien me contó que él solía esconder sus revistas porno y otros “inmorales deslices” dentro de sus vinilos de Tangerine Dream con la certeza de que nunca serían desenfundados por alguien distinto a su persona.Así que en este caso y más que nunca:Dios nos coja confesados…

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