EL CANALLA. Capítulo 22.

RESUMEN DE LO ACONTECIDO:

La negativa de Paco a permitirle a Vanesa que le practicara un francés, ha sumido al travelo en un rapto de melancolía profunda. Tan hecha polvo está, que ni siquiera la furiosa orgía colectiva a la que se han entregado todos los reunidos en el piso de la Corominas ha conseguido detener sus hipos y suspiros. Es más, cegada por su desgracia y para hacerse daño a sí misma, durante la bacanal Vanesa a accedido a chuparle el ojete no sólo a Paco sino a todos los allí presentes, salvo a la cabeza del inspector de hacienda, claro, que no tiene. Ahora se arrepiente, la muy panoli.

 ***

Vanesa lloraba a moco tendido. Estaba deshecha por la adversidad. Después de comerse tantas pepas, muchas de ellas sin rastro de higiene y malolientes, todo hay que decirlo, se sentía sucia, mezquina, incomprendida, desorientada, vencida, impotente, odiosa, abochornada, abandonada, marginada, en fin, maltratada por la vida. Aquel ennui del alma precisaba una rápida y milagrosa intervención, así que Vanesa sacó de su bolso un par de papelinas y se preparó allí mismo un rayajo de perica mezclada con jaco que cortaba la respiración. Tras santiguarse aspiró aquel tiro de bárbaras dimensiones como si en ello le fuera la vida…

—Sniiiiiifffffff…sniiiiifffffxxxshhhhh….sniffffxxxssshhhbbbrowaurghhhhhhs….puaj, este epivol masalío un pelo fuerte. Me parese que me voy a hasé un canuto de maría congoleña ahora mimo… No sea que me de un telele y pierda yo er conosimiento.

Y dicho y hecho, amigos y amigas. Con gran habilidad se lió un perolo trompetero que parecía una barra de cuarto. A Paco los ojos le hacían tales chiribitas que ni Marujita Díaz viéndosela a Espartaco Santoni en plena hinchazón.

—Joer, matutano, podía tu invitá a una rayita a tu colega Paco, q’ase siglo que no me meto yo farlopa pol narigo y eso marreglaría er cuerpo en un zantiamén. Venga ya, pásame er flai pa’ir asiendo voca y aluego me vuerve tu a shupa er bul que he vito que l’a cojío guto a la coza.

Haciendo caso omiso de aquel desafortunado comentario, Vanesa le entregó el contundente petardo y procedió a preparar un par de rayacos para entrar en calor. Mientras trabajaba, aprovechó para contarle su vida a Paco, quien, más colocado que el hijo de un capitán general en la mili, a cuenta de la yerba congoleña estaba agarrando un ciego de órdago.

—Po ya me dirá tú que va a aser una si e hombre po fuera y mujé po dentro, ¿eh?. Que yo dede mu pequeña he sabio quera homosesuá. Verá, yo nasí en Málaga. Cuando tenía catorse año me violó un vendedó de polo en la playa, delante to’ er mundo, y ensima tuve la mala suerte de que me tocara un vendedó de polo maníaco pos no paró hata que me metió por culo too lo helao que llevaba en la nevera er mu burro: trese camyjet, veintisinco Drácula, catorse corte de nata con shocolate, sinco pirulo y treintaitré frigodedo, ademá de una contesa familiar, do tarta ar guiky, siete pijama y hata un braso gitano congelao que le habían encargao pa una comunión. Brrrr, ¡qué frío mentra solo acodame! Dede aquer día me quedé traumatisá y caa ves quiba a la playa le pedía ar primero que me crusaba que me clavara la sombrilla en er culo. Así que me bine pa Barselona pa haserme artita, como la Bibi Anderse esa. Durante una temporá trabajé en la voitedicoteq El Latigaso de Picasso, hasiendo un número mu majo con un enano del Paralelo y un mulo. No vea tu que orgía no montábamo lo tre cada noshe, y como gosaba er pobre animá aquel, digo er burro, nol enano. Y la de punto que me tuvieron que da en er efinter con er casho tranca que tenía er cuadrúpedo lo cohone. Er público alusinaba a lo betia. Pero un día se murió er mulo y me esharon, lo mu cabrone. Bueno, pos luego intenté haserme modelo, pero en la agensia me dijeron que se me veía musho la barba y que era un poco ansha dhombro pabajo, pero eso si, ante de depacharme me crearon farsa ilusione y prometiéndome quiba a salí yo en la portaa der Interviú en pelota a cambio de dose kilo consiguieron que se la shupara hata ar botone de la agensia. Así que no me queó ma remedio qhaserme la Rambla de Cataluña con lo brasileño y lo sudaca. Si e lo que yo digo. En este paí, se homosesuá e una putá. Nadie te comprende, leshe. No vea tu lo que me pasó con un novio que me eshé yo. Se llamaba Robesto, pero tol mundo lo conosía como er Manotas. Me lo ligé una noshe quertío taba mu borrasho. No vea, fue una noshe de seso loco. Hisimo de to, de to, de to, de to. Ar día siguiente le dije que mabía dejao embarasá y que tenía que haserse cargo de mí. Y er mu animal se lo tragó. Pero no vea tu como se puso ar cabo de nueve mese cuando en la maternidá le dijeron que yo era un tío y que er niño etaba hesho de cartón…

EPILOGO:
Vamos a ver, el tal Robesto… ¿iba con buenas intenciones? El cartón del que estaba hecho el niño, ¿era de buena calidad o lo había recogido Vanesa por la calle? El perolaco que se está ventilando Paco, ¿le ha nublado el entendimiento o le permite profundizar en la esencia de la cháchara de Vanesa? Los frigorizados productos lácteos que el vendedor playero le introdujo al joven prototravelo por el caca, ¿fueron posteriormente reutilizados y vendidos a incautos guiris? Ah, la sed de saber, cuan infinita. Si desean apagarla sintonicen el próximo capítulo de El canalla. Una radionovela que sienta mejor que un pantalón de franela.

© 2012 Jaime Gonzalo.

 

4 pensamientos en “EL CANALLA. Capítulo 22.

  1. Pablo Salazar Diaz-Oyuelos.

    -JAJAJJJAJAJJAJA!!!
    Muy bueno “El Canalla”, lo de ZOMBIE CANIBAL SADOMSOQUISTA PSICOPATA o ZAMBOMBI CATINA SARASAMAMPORRISTA SINSASPATA es una ida de pelota muy buena…jajajajjajajjaja!!!
    No hay mas capitulos??? Solo hasta el 22??
    Otra cosa, a ver si se puede subir bien los capitulos radiofonicos, pq muchos no se pueden escuchar…Leer si se pueden, pero escuchar no.
    Pienso k os tuvisteis k partir el chorizo haciendo este subersivo programa, debio de escandalizar mucho en su epoca, no??

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      1. Pablo Salazar Diaz-Oyuelos.

        -Ahora no lo se con certeza…pero son unos cuantos, sobre todo los ultimos, los anteriores al capitulo 22.

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        1. admin

          Entiendo Pablo, me parece que te refieres a los capítulos de cuyos audios no disponemos. El último del que se conservaba el audio es el capítulo 18, y también faltan algunos anteriores.

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