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Textos publicados antes de la aparición de este sitio web.

Chuck Berry: Rock and roll music

Chuck Berry: Rock and roll music

La discografía de Chuck Berry, tan extensa como poco conocida, describe mejor que cualquier palabra el significado del R&R. Superpoblada de clásicos atemporales, e inspiradas curiosidades, es a la cultura rock lo que los diez mandamientos al cristianismo. Palabras mayores.

A eso se le llama universalidad. Rebasados Júpiter y Saturno, en lo más profundo del hiper-espacio, existe una grabación de «Johnny B. Goode». Fue lanzada con otros mensajes representativos de la civilización humana a bordo del Voyager I. Un satélite que la NASA envió a través de mudas constelaciones en busca de otras hipotéticas formas de vida inteligente. Mientras cumple su destino cósmico aquí abajo los efectos de «Johnny B. Goode», una de las más eternas expresiones del R&R, continúan perdurando con la misma fuerza que el primer día.

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Miquel Amorós: La nostalgia por el rock puede ser un arma de lucha

Miquel Amorós

El pasado mes de julio se publicaba una entrevista que realicé a Miquel Amorós que, debido a su extensión, fue reproducida incompleta. Recuperamos aquí en su integridad la versión original, dado el interés del entrevistado y sus respuestas. Seguimos viéndonos por aquí y por allí, que nadie lo dude.

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No es experto en rock, pero ha escrito un clarificador análisis sociopolítico con el que rescata del olvido su carga revolucionaria. Poderoso emisor crítico, erudito de anarquismo y situacionismo, bajo su bondadosa apariencia de jubilado renuente a la pasividad ruge un insobornable pensador. Sus ideas ayudan a explicarnos mejor el mundo en el que (no) vivimos.

Hasta los muertos tienen que forcejear por la verdad. El protagonista de «La morte», uno de los cuentos fantásticos de Maupassant, acude al cementerio para llorar sobre la tumba de su amada, súbitamente fallecida. Allí es testigo de un hecho extraordinario. «Todos los cadáveres surgieron de sus tumbas, leyeron los mensajes inscritos por sus parientes en la piedra funeraria, y procedieron a restablecer la verdad. Escribieron todos al mismo tiempo, sobre la tierra de su eterna morada, la cruel, terrible y santa verdad que todo el mundo ignora o finge ignorar en vida». Mayor era la sorpresa del despavorido viudo al comprobar que su difunta esposa no constituía excepción. En su losa, donde él había dictado «Amó, fue amada y murió», ahora se leía «Salió un día para encontrarse con su amante, cogió frío bajo la lluvia y murió».

Se antoja desesperante procrastinar hasta la muerte no ya la colisión con la verdad sobre nosotros mismos, sino con la que afecta a aquello que nos determina la vida; quizá por lo desapacible de sus evidencias. Son muchas las voces sabias alertando al respecto, pero una de las más resonantes es la del historiador y ensayista Miquel Amorós (Alcoy, 1949). Ávido buscador de esa verdad que nos han programado para validar con mentiras y sucedáneos del vivir, sus charlas y escritos arrojan uno de los más estimulantes saldos del actual pensamiento crítico español. La aparición de un nuevo libro suyo nos pone en bandeja esta oportunidad para disfrutar, cuestionar y/o aprender de su lucidez.

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El pentateuco según Daevid Allen & Gong

En el número de verano de Ruta 66 he publicado un artículo-réquiem en memoria de Daevid Allen. Como complemento, sirva la exhumación de la entrevista e informe que aparecieron conjuntamente en el n.º 161 de la misma publicación.

Repitan conmigo: banana nirvana manana banana nirvana manana  banana nirvana manana  banana nirvana manana

¿ABURRIDO DE VIVIR SIEMPRE EN EL MISMO SISTEMA SOLAR? UN VIAJE AL UNIVERSO DE DAEVID ALLEN LE DEJARA COMO NUEVO. SU LEGENDARIO GRUPO GONG CONMEMORA 32 AÑOS DE VUELO CON OTRO ALBUM. NADA MEJOR PARA CELEBRARLO QUE REVISAR TAN ABULTADA SAGA V ENTREVISTAR AL PADRE NATURAL DE LA PSICODELIA BRITANICA.

Toda realidad puede ser diferente de aquella que creemos percibir directamente y que componemos con la ayuda de ideas que no se muestran pero que están activas. los árboles, el sol y el cielo no serían tal como los vemos si hubieran sido descubiertos por unos seres con ojos distintos a los nuestros, o que para el caso poseyeran otros órganos y que darían a los árboles, el cielo y el sol unos equivalentes pero no visuales

Marcel Proust

Eterno dilema el de la realidad de las cosas. Estas sólo lo son en la medida en que se nos ha enseñado a verlas, cabe siempre la posibilidad de que no existan como tales fuera de nuestra angosta jurisdicción sensorial y de que el mundo que las abarca sea tan imaginario como aquel o aquellos que no sabemos ni podemos visualizar, susceptibles así y todo de ser visitados ocasionalmente, sea mediante la voluntad del pensamiento o bajo la influencia de estímulos artificiales. Ver para creer es la consigna de una cultura, la nuestra, paradójicamente sustentada en la política y la religión, dos instituciones cuyo sentido no es otro que el de inculcar la fe en lo inaprensible, o sea en otros mundos, mientras en este el tiempo presente transcurre siempre y cuando el futuro hasta el que deben conducirnos, si cumplimos con las penalidades inherentes a tan perverso trámite, se mantenga permanentemente inalcanzable

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Victor Bockris. Marihuana para todos… También para Andy Warhol

Marihuana para todos

Entrevista con Victor Bockris publicada en el nº 185 de Cáñamo, a raíz del lanzamiento de El affaire de Burroughs y Warhol en Libros Crudos.


 

En breve Libros Crudos publica en España la traducción de «El affaire de Burroughs y Warhol», la última obra de Victor Bockris (1949). Conocido entre el público de rock por sus imperativas biografías de Lou Reed, Keith Richards y Patti Smith, las tres traducidas a nuestro idioma, caso igualmente del tomo dedicado a Velvet Underground, este británico instalado desde la infancia en Estados Unidos también se acredita como uno de los principales expertos en dos de las figuras fundamentales de la cultura popular del s. XX, Andy Warhol y William Burroughs. Con el primero trabajó en la Factory en funciones de reportero de la revista Interview, dedicándole el sabroso volumen «Warhol: The Biography». De Burroughs fue así mismo amigo e interlocutor, firmando el esencial «With Burroughs: Report from the Bunker», publicado en España bajo el título «Con William Burroughs: Conversaciones Privadas con un Genio Moderno».

Íntimo de la realeza social que hizo de Nueva York ombligo del cosmos, Bockris no se limitaría a practicar el ladino arte del chismorreo aprovechando su privilegiada posición en la Factory. Autor en sus diferentes obras de un profuso e incisivo mural de las vanguardias contraculturales y élites hip surgidas entre la generación beat y el advenimiento punk —y en tal sentido cabe destacar su ensayo «Beat Punks»—, este dandy de afilado perfil es mucho mas que un biógrafo o un cronista. Pocos han sabido exprimir tanto jugo a sus personajes como ha hecho él con los muchos pesos pesados que ha tratado a lo largo de su carrera: Allen Ginsberg, Susan Sontag, Terry Southern, Debbie Harry, Robert Mapplethorpe, Martin Amis, Richard Hell, Cassius Clay, etc. Sus entrevistas y libros suelen ser apasionantes y crudas disecciones de lo humano y lo divino, y de las conclusiones que en ellos viajan emanan rayos de alto voltaje intelectual.

Con «El affaire de Burroughs y Warhol», Bockris materializa el resultado de una de sus mayores ambiciones: reunir a ambas vacas sagradas en una serie de encuentros informales y grabar todas sus conversaciones. Más allá de lo que pudieran decir o decirse ambos, tan coetáneos pero tan antagónicos, lo importante de este proyecto, realizado a principios de los años 80 pero no plasmado hasta ahora —salvo pequeños fragmentos aparecidos en el libro sobre Burroughs—, reside en las agudas observaciones con que Bockris pone bastidor narrativo al asunto. Amenizado también por el concurso de secundarios de lujo, caso de Mick Jagger en uno de los episodios más tirantes, constituye en esencia una reveladora zambullida en el refugium peccatorum de la alta comedia humana neoyorquina, pero también en los pensamientos más lúcidos que de esta se desprendieron.

No pone reparos el autor, sino todo lo contrario, a que centremos la charla que en exclusiva nos ha concedido alrededor de uno de los epicentros de aquellas sísmicas épocas, la ebriedad y la relación que con ella mantuvieron Burroughs y Warhol. De hecho, Bockris también recaló profesionalmente durante una temporada en la drug magazine por excelencia, High Times.

En 1971 usted se graduó en la universidad, esto es en plena resaca contracultural. ¿Qué grado de desarrollo y articulación había alcanzado para entonces la cultura de la droga dentro y fuera del ámbito universitario? ¿Cuál era el concepto que sobre las drogas corría entre la juventud?

Los primeros años 70 fueron tiempos de gran confusión y mucho abuso de drogas. Mientras que en los 60 los camellos solían ser amigos tuyos, para entonces las drogas las controlaban elementos del hampa. La cocaína estaba por todas partes, lo mismo que la yerba, el alcohol, el ácido y derivados de esa familia. Yo siempre había sido muy cuidadoso con las drogas porque sabía que me iba a ganar la vida con mi cerebro y no tenía intención de destruirlo. Creo que el colapso de la contracultura originado por los ataques de la administración Nixon a los héroes culturales del momento, a través de canales como el fisco, el FBI, la policía y la guardia nacional, que asesinó a unos estudiantes en la universidad de Kent, creó un estado de rabia y turbación. La gira americana de 1972 de los Rolling Stones glamurizó la cocaína y la heroína hasta extremos insospechados. Vi a muchos estudiantes freírse los sesos en la universidad de Pensilvania, y me mantuve alejado de aquello. Pero la yerba fue una compañera esencial durante esos embriagadores tiempos. La yerba, más que ninguna otra cosa, fue lo que nos mantuvo unidos.

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Mighty Hannibal: Sus macarrones se llevan toda tu mantequilla

Mighty Hannibal

Mighty Hannibal falleció el pasado 30 de enero. Vaya este texto como homenaje.

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James T. Shaw, alias King Hannibal, alias the Mighty Hannibal. El último de los r&r niggers. Motherfucker mayor de Harlem. Chuloputas en la reserva. Soulman en activo. Poca vida por delante pero mucha por detrás. En el crepúsculo de una agitada vida, vuelve a brillar su inconfundible turbante.

Ha perdido la visión de un ojo. Tampoco funciona muy bien del otro. Le falla así mismo el oído. Y la cadera, que la tiene fastidiada y ya requiere bastón. Son los suyos sesenta y siete años socavados a conciencia. El paso del tiempo es cruel, no ya porque aproxima el fin, sino porque nos arrebata a la persona, o personas, que una vez fuimos, endosándonos en su lugar una espectral caricatura. En este inofensivo vejete que todavía masculla las palabras con desdentado acento sureño, apenas sobreviven rasgos del hijoputa de arrogante mirada que conservan antiguas fotografías y grabaciones. Un tipo que por menos de esto podía practicarte un bonito orificio en la barriga. Traje y sombrero raídos, enclenque y consumida presencia, a Mighty Hannibal le quedan dos telediarios contados, pero el hombre retiene dignidad. Y su sonrisa es permanente. «¿Quién te ha dicho que he dejado de serlo?»’, le espeta a Billy Miller cuando este hace alusión en pasado a su oficio de macarra. ¿Irá armado todavía? Ciertas costumbres no se olvidan así como así. James T. Shaw no sólo chuleó profesionalmente —a los diecisiete años ya tenía diez mujeres haciendo la calle—, también secuestró paquidermos con propósitos promocionales, ejerció de extra cinematográfico —una de sus esposas fue Carol Speed, protagonista de Blacula—, tuvo tratos con la mafia, se dio a la heroína y pasó año y medio entre rejas. Tela, la del elemento, cuyas legendarias andanzas junto a Little Richard, James Carr, Sam Cooke —Hannibal es la segunda voz en «Bring it on home to me»— y el dúo maravillas Larry Williams/Johnny Guitar Watson —«¡cuando la cocaína era cocaína!»— se suceden sin freno en la impagable biografía oral que este oscuro icono soul rememora en el apretado libreto de Hannibalism!, su única antología existente.

Nos encontramos en Sylvia’s, un restaurante soul food de Harlem. En un plis plas Hannibal devora con apetito canino varias chuletas de cerdo regadas en abundante salsa de ciruela y sepultadas bajo una espesa capa de puré de patatas, mientras a nuestras espaldas Lonnie Youngblood y su banda amenizan un cumpleaños que ha congregado varias limusinas en el aparcamiento de Sylvia’s. A la mesa también se sienta Christopher Frieri, director de I was a teenage mummy, filmando la entrevista para un documental en el que anda trabajando. Y Miriam y Billy, claro, que hace cinco años rescataron a Hannibal del olvido publicando en Norton Hannibalism!. Hannibalism!, que muestrea casi todos los singles grabados entre 1958 y 1973, y la inclusión del rompepistas «Get in the groove», 1970, en la BSO de Velvet goldmine (’98), han hecho posible la resurrección profesional de Shaw, supeditada claro está al delicado estado de salud del susodicho. Que aunque frágil, todavía le faculta ciertos trotes, como prueba su intervención en el recientemente aparecido álbum en directo Get in the groove.

Insiste Hannibal en que le organice un par de conciertos en España, y si no fuera porque su estado lo desaconseja, de mil amores aceptaría la misión. Boicoteado por la industria debido a sus competencias en el proxenetismo —práctica común entre artistas negros de la época como Johnny Taylor, Guitar Watson y el marido de Billie Holiday, introductor de Hannibal en el negocio—, viéndose arrinconado en sellos menores que restaron repercusión a sus poderosos singles, Shaw intentó rehabilitarse comercialmente a mediados de los 60, abandonando la prostitución para mantener decentemente a sus once hijos. Reinventado en The Mighty Hannibal y con un turbante como signo distintivo, a falta de una personalidad vocal definida dio vida a excitantes interpretaciones soul-funk que fueron reflejando su paulatino interés en la temática sociopolítica, denunciando Viet Nam y las drogas, o ambas cosas a la vez, como sucedió con «Hymn nº5» (66), el mayor de sus impactos en listas junto a la elegía a la metadona «The truth shall make you free» (72).

¿Qué sensación le provoca que su carrera haya sido reactivada a estas alturas de su vida?

Oh, sí, tío. Esto es la monda. Un día estaba en Warner Brothers y conocí a Matt Weingarden —pincha de una emisora de New Jersey, redescubridor virtual de Hannibal, NdA—, quien me presentó a Billy Miller y me consiguió un contrato con Gordon Brown.

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CORNADAS DE PALABRA ASTADA

La belleza, y por lo tanto la poesía, puede ocultarse en lugares insospechados. Apollinaire, por ejemplo, la halló en el frente, glosando el imposible pero plausible esplendor de la guerra. Hundido en el barro de las trincheras, mientras los obuses alemanes silbaban por encima de su cabeza, escribió y editó versos sin ausentarse del campo de batalla. El tableteo de las ametralladoras era «música», los soldados estaban hechos de «loza y carbunclos», la artillería enemiga disparaba proyectiles que «maullaban un amor de delirio».

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EL CANALLA. Capítulo 46. [Première de la 3ª temporada]

Bienvenidos a la tercera temporada de El canalla, una radionovela de los 80 digna de ser bruñida como el pan de oro. Su protagonista es Paco, un legionario runaway disfrutón cuyo diámetro testicular es inversamente proporcional a su vector de raciocinio. Tras arribar a Barcelona como los vándalos a Roma, Paco se ha hecho excepcionalmente fuerte en los bas-fonds de la Ciudad Condal, bregando con travelos terroristas, inspectores de Hacienda, zombies caníbales sadomasoquistas psicópatas y hasta la temida mafia asiática. Para repasar sus aventuras anteriores diríjanse al archivo. Cómo no, Paquito pretende continuar aberrando en modo bulldozer, se pongan ustedes como se pongan…

RESUMEN DE LO ACONTECIDO

Fastidiado por tanto chino de la China, Paco ha sacado a relucir su colosal orgullo patriota en el restaurante de Mateo Sho Sho Lin. «¡De qué, moreno!», se decía a sí mismo cuando le rodeaba el peligro. El lejiata estaba dispuesto a vender muy cara su vida, pero la providencial aparición de un inspector de Sanidad le ha dado un respiro.

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