EL CANALLA. Capítulo 2.

RESUMEN DE LO ACONTECIDO:

El Canalla ya ha llegado a Barcelona. Su primera víctima ha sido un estudiante de farmacia, al que ha aplastado bajo las ruedas del autocar que secuestró en la autopista Zaragoza-Barcelona. Según lo que se desprende de sus amenazas, eso no es nada comparado con la jarana que piensa organizar.

***

¡Escucha aquí el capítulo original!

© Ladrón

Paco, el lejía psicópata al que apodan el Canalla, aparcó el autocar delante de El Corte inglés de la Diagonal. Tenía el estómago revuelto por las emociones, así que antes de abandonar el vehículo decidió dar alivio a sus tripas depositando allí mismo una voluminosa ensaimada de renegridas y malolientes heces. Descendió del vehículo y empezó a caminar con aire marcial mientras silbaba una vieja canción de Encarnita Polo. Al atravesar la calle, un Seiscientos tuvó que frenar bruscamente para no atropellarle. El conductor bajó la ventanilla y gritó a Paco:

—Imbécil, a ver si miras…

Paco se puso rojo como un pimiento y escupió un espeso gargajo verdoso que fue a estrellarse contra el parabrisas del coche, dejándolo todo perdido. Durante unos segundos pensó en estrangular a aquel infeliz, pero finalmente dió media vuelta y siguió su camino, que no era ninguno en especial, ya que andaba sin rumbo fijo. La madrugada se mostraba intempestiva, la lluvia seguía cayendo. Paco sintió sed y decidió entrar en una discoteca llamada Bikini, popular establecimiento al que la juventud acudía en tropel para divertirse. Tras diasudir a los porteros de vetarle el paso con una retadora mirada, Paco penetró en el local no sin despertar las sospechas de los cancerberos. En el interior, la música y el griterio daban vida a una ensordecedora algarabía.
Paco se dirigió directamente a una de las barras y le dijo de malas maneras a la camarera:

—¡Oye tu, Maripili, ponme un cubata y una de garrapiñadas!

Dos copas después, morado de priva, estaba gritándole ordinarieces a la camarera cuando una mano se posó en su espalda. Paco giró sobre si mismo, dispuesto a partirle la crisma al que se había atrevido a tanto. Pero se econtró con una sorpresa.

—¡Maruja! —gritó él.
—¡Paco! —exclamó ella.

Se abrazaron y besuquearon con una efusividad que dejó a todos los presentes pasmados. Paco, que era muy suyo para estas cosas, se dirigió a la multitud:

—¿Pasa algo? A ver si uno no va a poder saludar a su hermana.

¿Su hermana? Si, queridos oyentes. En su infinita bondad, el todopoderoso creyó que hasta los canallas debían tener familia.

***

EPILOGO:

¿Es Maruja realmente hermana de Paco?, ¿Es Paco realmente hermano de Maruja? ¿Resistirá la discoteca Bikini el paso de Paco el Canalla? ¿Abonará sus consumiciones? Aclaren estas vitales incógnitas escuchando el próximo episodio de El Canalla, una radionovela que va a levantar ampollas.

© 2011 Jaime Gonzalo.

Un pensamiento en “EL CANALLA. Capítulo 2.

  1. Sicopatón lederón

    Querido Paco, confio que en tus próximas andanzas arrasarás con otros templos villanos de la Barcelona postmoderneta (otro suts, lus de guais ) ,ja,ja
    Dales su merecido a esos pijos de pacotilla!!

    Responder

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