EL CANALLA. Capítulo 3.

RESUMEN DE LO ACONTECIDO:

Paco El Canalla ha decidido pasar la noche en una popular discoteca-minigolf de Barcelona. Allí se ha mirado malamente a todo el personal, ha abrumado con sus groserías a las camareras, se ha zampado cinco cubatas, una bolsa de garrapiñadas y un pincho de tortilla, ha reventado discretamente el cajetín de la máquina de tabaco para hacerse con algo de calderilla, ha intentado sin éxito deslizarse en el guardarropía para desvalijar bolsos y gabardinas y se ha encontrado fortuitamente con Maruja, una hermana suya a la que no veía desde hacía muchos años.

***

¡Escucha aquí el capítulo original!


—¡Joer, Maruja, que rica te has puesto! —dijo Paco al acabar de besarla, recorriéndola con sátira mirada mientras involuntariamente se palpaba la entrepierna, rascándose sin pudor el paquete.

Y era cierto, señores, tan cierto como que la tele es cuadrada. Estaba prieta la condenada. Bajita y rechoncha, eso sí, pero de carnes abundantes, embutidas en un ajustado y provocativo vestido de plástico con estampado new wave, que aprisionaba como podía un bulete del diámetro de la rueda de recambio de un Pegaso, tantas veces perforado en sueños por Paco, y un par de opíparos pechos, ubres diríase que de consistencia pórfida. Unos labios jugosos, que parecían un par de frankfurts bañados en fresa, se abrieron para ser relamidos con lengua húmeda y descarada. Maruja se dejaba admirar, conocedora del influjo que su cuerpo ejercía sobre aquella bestia libidinosa portadora de su misma sangre. Paco, que se la miró de arriba a abajo durante un buen rato, dejó asomar un extraño mohín y su rostro de berraco pensativo empezó a transfigurarse. Un hilillo de baba se le descolgó por la barbilla y sus puños se crisparon accionados por vayan ustedes a saber qué resortes. Sin previo aviso sujetó a Maruja y le arreó un par de furiosos sopapos.

—Seguro que te me has perdido. Seguro que te endrongas. Seguro que ya no vas a misa. ¡Serda, que con esa facha solo se puede ser una serda!
—Que no, Paco, te lo juro. Que te estás equivocando. Que tengo novio formal. Que todavía soy virgen, Paquillo —dijo ella suplicante—. Además, mira si me acuerdo de ti que te he guardado toda la colecsión del Papus y el Lib. Para que veas lo que te quiere la Maruja.
—¿Es eso verdad, tienes novio formal y me has guardado la cole del Papus y del Lib?

Maruja sabía que el Papus y el Lib, con las memorias ilustradas de Millán Astray, constituían las lecturas predilectas de su hermano Paco. Amansado, recuperada momentáneamente la cordura con la visión de esas publicaciones con las que tantas risas y pajas se había hecho, Paco la abrazó arrepentido y de paso aprovechó para magrearla, imaginándosela desnuda en el poster central del Lib. Por unos segundos pensó en tirársela allí mismo. No sería la primera vez. Llevado por el frenesí, ya se había quilado en público a varias. Ah, cuantas hazañas como ésas había protagonizado en pistas y reservados de discotecas de toda España. La creciente erección del incestuoso legionario y los sobes cada vez más audaces con los que manoseaba a Maruja fueron bruscamente interrumpidos por la aparición de Oriol, el novio formal de aquélla. A Paco, los novios de su hermana nunca le habían caído bien.

***

EPILOGO:

Lo que Paco siente por Maruja, ¿será amor fraternal o celos criminales? Oriol parece buen chico, pero, ¿lleva sanas intenciones con Maruja o sólo pretende aprovecharse de ella? A Paco le gusta el Papus y el Lib, pero, ¿se lee la letra o sólo mira los santos? Todas estas dudas y muchas más se disiparán en el próximo capítulo de El Canalla, una radionovela que quita el hipo.
Texto © 2011 Jaime Gonzalo.

Un pensamiento en “EL CANALLA. Capítulo 3.

  1. Sicopatón lederón

    Ay! Este Paco! Estás hecho todo un canallón! Dales su merecido a todos esos infraseres metrosesuales!
    Bien Jaime, bien. Recuperando el espíritu rutero de los ¡suscríbete!
    Estas andanzas prometen…
    Un abrazo

    Responder

Deja un comentario