EL CANALLA. Capítulo 31.

RESUMEN DE LO ACONTECIDO:

La primera experiencia laboral de Paco —porque servir a la patria no es un trabajo, sino un deber que todo español orgulloso de serlo debería morirse de ganas por poner en práctica— no ha sido lo que se dice precisamente un éxito. Una simple observación sobre el origen socioétnico del lejiata, aunque eso sí, impertinente como ella sola, ha bastado para desatar su ira clasista liándose a tortas con un importante cliente y sembrando por el uptown barcelonés la tragedia, el oprobio y copiosas eyecciones espermáticas, por no mencionar unos cuescos subatómicos que han causado más estragos que el gas mostaza en la batalla de Verdún.

***

Josemari, que así se llamaba el pijo, apenas pudo contener su asombro cuando despertó de los anestesiantes efectos causados por la última andanada de ventosidades expelidas por Paco ante la puerta de El Clavo. A escasos milímetros de su rostro se encontraba el de aquel portero enajenado, colorado y brillante como una fruta tropical, crispado en una agría expresión de absoluta indignación y escupiéndole babillas cada vez que repetía dale que te pego la misma pregunta, cuya respuesta parecía de vital importancia para devolverle a su sano juicio, si es que alguna vez lo había tenido…

-¿Sharnego yo?, ¿sharnego yo?… ¿Tú me yama a mí sharnego? ¿Te refié a mí cuando dise tú sharnego? ¿Zoy yo eze sharnego der que etá tu havlando? ¿y zi eze eh er cazo, me pue desí tu a mí que cohone zinifica sharnego… ?

Todavía con los sentidos emponzoñados por las pútridas emanaciones surgidas del estómago de Paquete, Josemari se sacó el muerto de encima como pudo…

—A ver, Piluca, Totón, Mariajo, decidle vosotras a este señor lo que significa charnego, que si se lo digo yo la vuelve a tomar conmigo el muy animal.

Piluca, una rubia teñida a mechas, mas tonta que un pedazo de granito pero que estaba para hacerle un camisón de saliva, fue lo bastante incauta como para responder tan delicada pregunta.

—Osea, a ver, pues… charnego es, ay, ya ves tú, charnego eres tú… huy, me ha salido una poesía, ¿habéis visto… ? Si es que como yo no hay dos… ay, sí, que este quiere saber lo que significa… pues, osea, sí, esto, yo, tu, el, nosotros, vosotros, ellos… Anda, como me enrrollo… osea, charnego es… alguien inferior, tío, un emigrado, uno que ha venido a Barcelona a molestar y a fomentar la delincuencia. Os tendrían que fusilar a todos. Mañana mismo se lo digo a Álvaro, Ángel José y otros chicos de la facultad que forman parte de Cristo Rey… van a venir a por ti, y osea telojuroporesnupi y blablabla y blibloblu y patitán y patatán…

Piluca había puesto la directa y rajaba que se las pelaba. Qué manera de parlotear. Hasta Paco se quedó anonadado ante la prosodia de aquella imparable cotorra.

—Buena la hemos hecho —dijo Totón— a esta ya no hay quien la pare… Seguro que se ha metido entero el tubo de bustaids de su vieja, la muy tragona, y sin compartirlo con nadie, será socerda.
—Ezo de que no hay quien la pare habrá que velo —dijo Paco.

Y dicho y hecho. Ni corto ni perezoso se extrajo su monstruoso miembro por entre la bragueta y lo ensartó tan hondo como pudo en la garganta de Piluca, agarrándosele a las orejas para coger fuerza con cada embestida…

—Toma tú un poco jarabe de sharnego… toma… te vi a dejá embarasá de sharnego po lo meno po lo meno hata dentro de sinco generasione, megacuen lo ángele der Sharli y la Frarsa Fauset Meiyor que lo parió… ele, olé, arsa, arre, andayá, viva yo…

Desarbolada ante aquella inmensidad de falo que amenazaba con reventarle la traquea y seguir perforándole las entrañas hasta encontrar una salida por salva sea la parte, Piluca intentó morder con todas sus fuerzas aquel tremedundo garrote. Inútil, el perímetro del tranco y la consistencia de la erección eran tales que ni las mandíbulas de la pija podían abrirse tanto ni su dentadura estaba preparada para practicar la menor mordida a aquel mástil digno de una de las caravelas de Colón.

—Mpffff… breurrr… Shsckkkkkk… Quitazme a este gorgsssbrila dencima… puegssjkkkksss… que me va a asfixiar —dijo la pobrecita como pudo.

No dio tiempo a nadie de cumplir sus deseos. Al grito de «¡Ashilipú!», Paco descargó una portentosa cascada de semen que anegó el estómago de Piluca. Aproximadamente unos ocho litros de esperma corrompido y grumoso, lleno de tropezones y con un fuerte hedor a pachuli, fueron depositándose uno a uno en la panza de aquella infeliz, ya mas muerta que viva por los disolventes efectos del embravecido tsunami de lefa que le había devastado por dentro, efectivamente dejándola embarazada por lo menos por lo menos durante quince años seguidos.

Paco lanzó un suspiro de satisfacción y se felicitó por dar con tan eficaz remedio para detener la incontinencia verbal de Piluca. Mirando a sus dos compañeras, dijo…

—Y ahora, vozotra utede o repatirei lo que queda, mecaguen Marifé de Triana y Manolo Caracol… que aquí hay sumo de sharnego pa too er mundo… ea…

Mariajo fue la siguiente víctima del portero insultado. Paco la tumbó en el suelo de un manotazo y le hizo allí mismo un niño de madera, tres fetos y cincuenta y tres trillizos que la desgraciada aquella dió a luz ipso facto en fehaciente prueba de las prodigiosas capacidades reproductoras del semental charnego. Cuando acabó de parir, los pechos se le caían y las caderas parecían la Puerta del Sol tras una remodelación para ampliar la calzada. Ya huía por piernas Totón calle abajo cuando percatado de que se daba el piro Paquito arqueo su cimbel como quien sacude una caña de pescar de esas bien largas y describiendo un amplio arco le asestó tal pollazo en la cabeza a la prófuga que esta cayó de bruces con el cráneo abollado y las bragas bajadas, tal era la maestría de nuestro amigo en estos menesteres. Paco cubrió de un par de zancadas los diez metros que le separaban de su presa y a base de pollazos redujo a girones el conjunto de Marité Fransois Guirbeau que cubría las mollares pero apetecibles desnudeces de Totón. Tumefacta y amoratada por la lluvia de fálicos cachiporrazos recibida, Totón fue socratizada salvajemente mientras Paco silboteaba «La catedral de Winchester». Antes de expirar, la muy marrana todavía tuvo fuerzas para exhalar un grito de placer. En la gloria le había dejado aquel polvo, el primero y último de su vida.

Acto seguido, Paco se dirigió hacia Josemari y le dijo…

—Ahora tú me va a vorvé a repetí ota ve que e ezo de sharnego, que no me enteráo yo mu bien, pero eta ve me lo dise tu en inglé, a ve si asina me entero mejó. Ea, ya pue tú empesá.

Y Josemari, que era políglota por suerte para él, dijo todo serio…

—Xarnego, catalan pronunciation: ərˈnɛɣu, from Spanish ucharniego or nocharniego is a pejorative or descriptive term used primarily in the 1950s-70s in the Catalonia region of Spain to denote a person who had immigrated to Catalonia, typically due to a depressed economy in their place of origin, from other parts of Spain, often Andalusia, but who did not speak or learn Catalan, the primary language spoken in the region and one of Spain’s five official languages. A xarnego can also be someone born in Catalonia with immigrant or mixed heritage. The word is never used to refer to the latest wave of immigrants from outside of Spain, it has a historical nature.The original meaning of the word in Spanish was a type of ‘greyhound’, although this has changed a great deal over the course of several centuries of use. The latest meaning of the word came about in the 1950s and 1960s due to massive immigration from other Castilian speaking regions of Spain to Catalonia. The majority of immigrants did not take up speaking Catalan or learning Catalan traditions based upon the premise that while they had moved, they were still within Spain, which at the time, due to fascist policies of Franco, considered Castilian the only official language of the country.
—Joer masho —prorrumpió Paco— podía tú haberlo disho ante. Ahora ya lo he captao.

EPÍLOGO:
¿Quieren ustedes decir que Paco ha abarcado plenamente el significado de charnego o xarnego? ¿Puede considerarse que Paco es un charnego o hasta ese término es demasiado benigno para alguien como él? ¿Las criaturas que le ha hecho a Mariajo, son en consecuencia charnegos? ¿Puede un charnego redimirse aprendiendo de memoria las obras completas de Pompeu i Fabra? No se hagan más preguntas y dejen el dial preparado para su próxima sintonización de El Canalla, una radionovela dispuesta a aumentar el indice de natalidad de este país ella sola.

© 2012 Jaime Gonzalo.

 

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