El pentateuco según Daevid Allen & Gong

En el número de verano de Ruta 66 he publicado un artículo-réquiem en memoria de Daevid Allen. Como complemento, sirva la exhumación de la entrevista e informe que aparecieron conjuntamente en el n.º 161 de la misma publicación.

Repitan conmigo: banana nirvana manana banana nirvana manana  banana nirvana manana  banana nirvana manana

¿ABURRIDO DE VIVIR SIEMPRE EN EL MISMO SISTEMA SOLAR? UN VIAJE AL UNIVERSO DE DAEVID ALLEN LE DEJARA COMO NUEVO. SU LEGENDARIO GRUPO GONG CONMEMORA 32 AÑOS DE VUELO CON OTRO ALBUM. NADA MEJOR PARA CELEBRARLO QUE REVISAR TAN ABULTADA SAGA V ENTREVISTAR AL PADRE NATURAL DE LA PSICODELIA BRITANICA.

Toda realidad puede ser diferente de aquella que creemos percibir directamente y que componemos con la ayuda de ideas que no se muestran pero que están activas. los árboles, el sol y el cielo no serían tal como los vemos si hubieran sido descubiertos por unos seres con ojos distintos a los nuestros, o que para el caso poseyeran otros órganos y que darían a los árboles, el cielo y el sol unos equivalentes pero no visuales

Marcel Proust

Eterno dilema el de la realidad de las cosas. Estas sólo lo son en la medida en que se nos ha enseñado a verlas, cabe siempre la posibilidad de que no existan como tales fuera de nuestra angosta jurisdicción sensorial y de que el mundo que las abarca sea tan imaginario como aquel o aquellos que no sabemos ni podemos visualizar, susceptibles así y todo de ser visitados ocasionalmente, sea mediante la voluntad del pensamiento o bajo la influencia de estímulos artificiales. Ver para creer es la consigna de una cultura, la nuestra, paradójicamente sustentada en la política y la religión, dos instituciones cuyo sentido no es otro que el de inculcar la fe en lo inaprensible, o sea en otros mundos, mientras en este el tiempo presente transcurre siempre y cuando el futuro hasta el que deben conducirnos, si cumplimos con las penalidades inherentes a tan perverso trámite, se mantenga permanentemente inalcanzable

Las evidencias señalan un único instrumento capaz de transformar este proceso, la economía, pero también hay quien se empeña en conferir esa facultad al arte. Aunque hoy ambas cosas sean lo mismo y todo el mundo se las dé de «artista», el impulso creativo, entendido según la tradición surrealista, y sus posibilidades de alterar la conciencia es una de las contadas fuerzas pausibles que pueden ayudar al individuo a inhibirse del plano de los hechos. Pero, ojo, subvertir las normas y convenciones de éstos es sólo prerrogativa de iluminados, como lo son los medios a emplear y la magnitud del cambio resultante. Daevid Alien, por ejemplo, descubrió un buen día agazapado en su mente todo un cuerpo celeste, el Planeta Gong.

Inspirado por la patafísica ciencia del absurdo, el librepensamiento y el ácido lisérgico, hace tres décadas este beatnik australiano suprimía el panteísmo concibiendo un insólito Mondo Gongo, a su vez origen de una de las dinastías psicodélicas, o cósmicas, o espaciales, más perdurables del rock europeo, Gong. Su música era y es un pasaporte para acceder al planeta homónimo, proyección fantástica de los ideales izquierdistas de mayo del 68, invisible pero localizable en el séptimo cielo, donde rota según las leyes de la música de las esferas. Sus habitantes se rigen por un sistema de autogobierno conocido por Anarquía Flotante y son los Duendes Fumetas, seres igualmente incorpóreos, de cabeza puntiaguda coronada por una hélice-antena que capta y emite mensajes sintonizando Radio Gnomo Invisible, una estación telepática pirata, aunque también pueden desplazarse físicamente haciendo uso de teteras voladoras. El estamento religioso de dicho planeta lo componen los Doctores Octava, benévolos gurus protectores que habitan en un aura luminoso de forma ovoidal llamado Huevo de Angel, un campo de fuerza impenetrable donde son concebidos y al final de sus días renacen los Duendes Fumetas.

Con estos y otros elementos, incluidos un sistema de pensamiento —«Uno es todo y todo es uno»— y una pintoresca galería de personajes replicados de miembros o coetáneos de Gong, encabezada por Zero, alter ego de Allen, el Planeta Gong ha llegado a constituirse en una sólida utopía con más de treinta álbumes en su haber, naturalmente no aptos para pragmáticos. Si bien interconectados, sólo cinco de estos refieren monográficamente a la autobiográfica aventura astral ideada por Allen, la serie Radio Gnome Invisible, siendo Zero to infinity el de más reciente hornada. Ya no es lo mismo que cuando competían en la carrera espacial con Hawkwind, Magma o Pink Floyd, claro está. Por mucho que la tribu Gong se adscriba a las vigentes subculturas tecnológicas, difícilmente el actual ciclo gongiano podría salir victorioso de una comparación con sus años de gloria, 1970-74. Con todo, el espíritu original se ha preservado cual reliquia todavía útil

Corresponsabilidad de Alien y su excompañera Gilli Smyth, resultado de su pasión común por la poesía, el humor y el deseo de traspasar las barreras del arte y la vida, Gong parece a priori un obsoleto producto de la resaca hippie que coleó en Europa a principios de los 70, cuando lo psicodélico ascendió a progresivo. Su estructura comunal, las idiosincrasias de su fandom y los presupuestos estéticos de una música bañada en psicotrópicos y proclive a la improvisación, convidan a identificar Gong tal que una versión anarquista y francmasónica de Grateful Dead. Como los californianos, su misión es regenerar espiritualmente al público con la música. Cada concierto es un ritual y la suya es una tarea sagrada que convoca a seguidores de todo el orbe terrícola en conciertos dedicados a la búsqueda de los Templos Invisibles, abstractos lugares santos donde se custodian los Huevos de Ángel y que sólo los más sensibles pueden vislumbrar en el éter. Son, esos templos, circuitos en los que establecer una conexión psicomusical entre Gong, la gente y la conciencia universal. Es posible recurrir a ayudas opcionales, drogas o meditación, para completar el procedimiento, ya que como celebración de lo individual que no reniega de su pertenencia al todo, la comunión con Gong es una elección personal. De ahí esa actitud irreverente y nada doctrinaria, la prioridad de la broma en detrimento de lo solemne. ¿A qué conduce toda esta liturgia? Básicamente a una experiencia multidisciplinar —teatro, poesía, dibujo, filosofía, música, mimo—, a un incatalogable corpus discográfico atribuible a una banda iconoclasta siempre fuera de tono y lugar.

Fusión es un término insuficiente para definir esta alocada y sin embargo congruente amalgama de jazz, moralina hippie, pop, mitología fantástica, avant garde. erotismo, mantras, folclores orientales y centroeuropeos, critica política, rock triposo, cantos tibetanos, electrónica, folk, budismo, kosmische, punk, etc. Entre otras cosas vaticinaron trance, ambient y festival bands, idearon sonoridades autóctonas —la guitarra glissando, el space whisper—, humanizaron las relaciones entre el rock y su audiencia y, en su calidad pagana, oficiaron magia blanca a modo de encomiable pero infructuoso sortilegio contra el farsante socialismo británico y la trampa del mercado común. Aliciente extra, la carrera en solitario de Allen, un Syd Barrett que no chaló, personaje capital fundador asimismo de Soft Machine, reviste si cabe tanto o más interés y quizá incluso mayor talento, del mismo modo que, aunque en menor grado, lo hace la trayectoria personal de Gilli Smyth. Con Gong o por separado, en este o en otros orbes, ambos siguen actuando y grabando.

ENCUENTRO TELEPATAFÍSICO CON GURU BANANERO

Saludos desde el Planeta 66. ¿Cómo va la vida por el Planeta Gong?

Seguimos vivos, vibrando con tecno orgánico, dando fiestas, declarándonos en rebeldía, evitando los impuestos y desafiando el fascismo del mercado libre.

Hace tiempo dijiste que nunca volverías a Australia y sin embargo la sede del Planeta Gong se encuentra allí desde mediados de los 80.

Eso será tratado en breve en el libro Gong dreaming 5, aunque puedo adelantar que volví a mis fuentes para morir y renacer El 8 de agosto de 1987 recibí la nueva visión y retomé la acción una octava más alto. El tecno iluminó mi senda. De hecho venia regresando periódicamente a Australia cada Navidad para estar con mis hijos, muchos de los cuales viven aquí.

Gong ha sido reactivado tras un lapso de seis años. Sus antiguos seguidores le seguirán siendo leales, está claro, pero habrá que ver si es capaz de interesar a las nuevas generaciones.

El regreso de Gong tiene su razón de ser a un nivel espiritual. Sean fans de toda la vida o adolescentes, las personas que se vean arrastradas a la Familia Gong lo serán simplemente porque sienten que forman parte de esta.

Cuál es el funcionamiento empresarial de Gong. ¿Operáis todavía con estructura comunal?

Utilizamos la Anarquía Flotante. Está remotamente basada en el modelo gestor de Grateful Dead, aunque nosotros somos una «industria barraquista» mucho más pequeña simple, anticorporativa y antisistema. De cualquier modo, ahora Gong es un círculo de bandas orbitando alrededor del fulcro de la formación clásica de Gong. Somos una comuna virtual en el psyberespacio. Vivimos en todas partes.

¿Sigues en contacto con los Octave Doctors?, ¿crees que aquella calidad de amor intenso que te infundieron en los 60 sigue siendo válida en una sociedad tan desenamorada como la actual?

Conecto a diario con los Octave Doctors. Yo defino «amor» como la fuerza vital de la creatividad. En este contexto, ¿a quién le importan los valores temporales y emocionales de las modas sociales?

¿Qué otras fuentes de inspiración convergieron en la construcción de la filosofía de Gong además de las sustancias químicas?

En lo que a mi respecta, primeramente la meditación. Has de escucharte interiormente para oír aquello que se supone vas a materializar. Luego lo interpretas o sencillamente lo dices. Comida, drogas, aire, amor., son herramientas de vida. Las reglas de la alquimia están a tu disposición para (re)descubrir.

Siendo el de más edad y casi una figura paterna, ¿cómo fueron tus relaciones con los otros miembros de Soft Machine?

Yo era el Papaito Beatnik, un guía, así que tuvieron que matarme para seguir desarrollándose. Éramos una reunión de enormes egos en colisión permanente. Aquello tenía que explotar. ¿Describirlos psicológicamente dices? No podría hacerles justicia. Merecen un tratamiento más serio. Pregúntamelo cuando cumpla los 75.

Gracias a tu segregación de Soft pudiste ser testigo directo de mayo del 68. ¿Nos perdimos algo los que no estuvimos allí?

Lee Gong dreaming 1 para obtener una descripción ideal. Fue una perfecta ola política en un mar agitado. Los surfers me comprenderán.

Uno de los ideales de mayo del 68 que perduraron en Gong fue el de llevar a cabo la revolución cultural y espiritual. ¿Es esto factible en el materialista y trivial 2000?

Ocurrió y todavía ocurre. Revueltas sexuales, feminismo, world music, la escena techno-party, la realidad virtual, el espíritu new age, etc. Todo se encuentra en ruta. Todo está sucediendo. Pero si esa es tu visión del 2000, puede que tus ojos se describan a sí mismos.

Ya sé, «todo es demasiado serio para ser tomado en serio», como dijiste una vez, pero sigo pensando que emplear el absurdo como escudo protector es una postura algo frívola. Sería más sabio utilizar algo que aportara luz o sentido al absurdo en que vivimos.

El absurdo es un filtro estético que solo compete a la tribu Gong No hay tiempo para tratar con aquellos cuya elección es otra.

Hablemos de drogas. Actualmente desaconsejas su uso, al menos como medio para entrar en contacto telepático con Planet Gong.

Verás, las drogas son un rápido viaje turístico a un sitio al que de todos modos llegarás tras aprender en la dura escuela de la vida. Es una deuda reembolsable. Temporal pero fascinante.

En el pasado las drogas jugaron un papel fundamental en la creación de la música de Gong. ¿Debemos entender que madurar excluye experimentar?

Si madurar significa perder la inocencia, el asombro, la espontaneidad o el estímulo creativo, yo diría que es lo mismo que agonizar. Las drogas son una herramienta. Aprende tu dosis.

Muchas de las decisiones importantes de tu vida —tu búsqueda musical, crear y abandonar Gong— fueron adoptadas bajo la iluminación psicotrópica…

¿Habría actuado igual sin ácido? ¿Habría llovido si el cielo fuera azul? Seguramente…

Entre nosotros. Aquella visión de 1966 en la que divisaste el futuro en forma de Planeta Gong, no sería producto de una broma privada empapada en lager y hachís.

Nada de lager o hash, nada de bromas. Fue un despertar espiritual muy definido. Fue sincronía, simultaneidad, destino. Para mí fue real.

¿Podrías describirme las experiencias por las que pasas mientras meditas?

Esto no es aconsejable. Mejor camina tu propio camino y describe tus propias experiencias.

¿Qué queda actualmente de la patafísica en el pensamiento de Daevid Allen?

La ciencia de lo absurdo se desinfla a sí misma pedorreándose vigorosamente y se convierte en la Universidad de los Errores.

En la cosmología de Gong hay dioses, God Cell, y héroes, Zero. ¿No estaría mejor el mundo, cualquier mundo, sin ídolos nietzscheanos?

Los individuos dioses/héroes que rompen con ortodoxias restrictivas y acceden a nuevos niveles por delante de su tribu siempre serán vitales para la evolución social. Cuando el modelo existencial es celular, circular o espiral en lugar de piramidal, probablemente es más fácilmente adaptable al actual clima filosófico. Puede que la verdad se reinvente a sí misma continuamente.

En muchos aspectos Gong constituye una religión. Tiene sus mitos y ritos, pide esperanza, promete la santidad en el séptimo cielo. Debería ser cuanto menos dudoso que después de plagas como el cristianismo y el islam la humanidad siga precisando del yugo religioso.

Las religiones basadas en culturas organizadas son para aquellos que encuentran seguridad en los números. Eso incita a la guerra. Sin embargo la experiencia religiosa también es un misterio que puede liberar a una persona del conflicto. Gong apunta a una posible religión no material, multidimensional y espontánea simbolizada por la mezcolanza de ciencias individuales en un templo invisible. Aunque, ¿cómo encuentras un templo invisible? Ahí va una pista: puedeque una profunda experiencia religiosa sea un requisito básico para el ingreso.

¿Qué debo hacer para experimentar el Banana Nirvana, o sea el orgasmo eterno?

Estudia tantra…

A otro nivel, Gong es perceptible como entidad política, una banda del pueblo que practicó la propaganda de agitación subliminal. ¿Por qué cambios ha atravesado tu pensamiento político desde los 60 hasta ahora?

Física cuántica, renacimiento, ciberespacio… todo esto influencia nuestra actitud para controlar a los medios. Una entidad política viviente respira con cada cambio de la conciencia social pero no siempre consigue saborear eso con éxito. Perseguimos nuevos modelos de organización interactuando al filo de nuestro pragmatismo consciente. Lo que estamos descubriendo no ha sido designado, ni siquiera visto. Todavía es un huevo político.

¿Cómo recuerdas tu etapa en los Países Catalanes?

Yo fui un español en tiempo de los conquistadores. En la etapa a la que te refieres sentí que Mallorca iba a ser mi hogar espiritual. Comprendí la Tierra y la piedra. Me transformé en olivo. Aunque mi carcasa era la de un australiano pecoso, mi alma había nacido en Deyá y esos valles siempre permanecerán en mi corazón como algo mágico y reverenciado.

¿Qué tipo de declaración «polémica» hizo Gilli a la prensa barcelonesa entonces?

Feminismo liberado antifranquista alucinógeno sexy.

También trabajaste con Pau Riba…

Para mí Pau era el Bob Dylan de la cultura catalana. Su padre era una leyenda. Me sentí orgulloso y honrado de producirlo y conocer a la tribu.

Por esa época empezaste a escribir tus memorias, de las que hasta ahora sólo se ha publicado la primera parte, Gong dreaming

Que cubre el periodo comprendido entre mi visión en Deyá y el nacimiento de Gong. La segunda parte será publicada este verano y cubre las actividades de la comuna Gong en Francia y Reino Unido, concluyendo en mi abandono de Gong. Los pedidos por adelantado recibirán una ilustración dedicada. Gong dreaming 3 refiere al periodo de mis álbumes en solitario en Deyá y llega hasta New York Gong y mi regreso a Australia. Gong dreaming 1 está casi agotado. Se ha vendido sorprendentemente rápido. En la gongweb (www planetgong.co.uk) aún es posible conseguir copias.

En Barcelona intentasté reformar Gong con músicos locales…

Fue un triunfo del capricho lunar sobre la mafia del negocio musical. Será divertido rememorarlo en Gong dreaming 3.

Resultado de tu estancia en Mallorca fueron una serie de discos que a mi entender figuran entre lo mejor de tu obra genérica.

Para mí aquellos discos son un recordatorio eterno y dulce de lo que sin duda fue la época más feliz de mi vida.

Sin embargo, el último de esos discos, «D.A. N’Existe Pas», no deja de ser una obra oscura, desilusionada.

Ese disco es «el arte como espejo», la inmersión esencial en las sombras. La larga y oscura hora del té del alma. Gran parte de la producción de Gong, Good morning y Now is the happiest time of your life pertenecen a la categoría de «arte como transformador».

En la actualidad sigues trabajando en solitario, ¿qué clase de conciertos ofreces?

Cambian mucho. Son mi cocina mágica para experimentar canciones. Ahora mismo contienen elementos de collage, ritmos alquímicos, ambient chillout, noise industrial, glissando, solos de guitarra, poesía, canciones acústicas y eléctricas, etc.

¿Cómo convencerías de lo contrario a aquellos que te consideran un hippy senil todavía alucinando?

Les diría: Eso es cosa tuya, amigo. Ámalo u ódialo, tienes todo el derecho a reaccionar a tu gusto. Por mi parte voy a salir en busca de la mejor Margarita que haya bebido nunca. ¡Hasta los heuvos! (sic.).

HERMANO MÁGIKO

La prolija trayectoria personal de Allen (Melbourne, 1938) viene propiciada por la intervención del don de la oportunidad en varios momentos históricos cruciales. Así, a finales de los 50, el bohemio adolescente será casualmente introducido por la comunidad gay en el jazz de vanguardia y la poesía beat. En 1960 parte en viaje iniciático hacia Europa, brincando de París a Londres, donde del Soho beatnik se muda a Canterbury. Allí transmite sus conocimientos a un bisoño Robert Wyatt, con quien, de nuevo en Londres y junto a Hugh Hopper y ocasionalmente Mike Ratledge, improvisa un grupo de free jazz. The Daevid Alien Trio, para acompañarse en sus lecturas poéticas. En el 63 vuelve a París y se instala en el llamado Beat Motel, entonces residencia de William Burroughs, poniendo música a una representación teatral de la novela de aquel The ticket that exploded. También conoce a Terry Riley, que se suma al espectáculo con sus tape loops. Bajo la denominación Machine Poets introducen cintas y motocicletas en las escenificaciones que de The Ticket… y otras lecturas se realizan en varios centros artísticos, incluido el ICA londinense, marco de la tercera y última aparición pública del Allen Trio, cuyo anterior concierto está documentado en el CD Live 1963 (Voiceprint, 1993).

De nuevo en París contrae matrimonio con una rica heredera australiana, gracias a ello es comisionado para representar a su país en la Bienal parisina de ese mismo año con un montaje multimedia basado en los Machine Poets. 1964 lo ocupa indagando en las enseñanzas de Riley, presentes en la grabación de Musical theatre of the pacific rim, una obra luego extraviada, y de un tape-collage que le encarga el BBC Radiophonic Workshop. Rompe con su esposa al conocer a la poetisa galesa Gilli Smyth y emigrar ambos a Deyá. La elección no es gratuita, Wyatt le ha hablado mucho y bien de la idílica localidad mallorquina, semicolonia británica donde sus padres veranean en la residencia de su amigo el escritor Robert Graves. En Deyá permanecerán un año y medio; allí Allen escribirá Chloroforms, su primer poemario, y descubrirá el LSD en una de las dionísiacas visitas de los protohippies de Canterbury atraídos por Wyatt. Con el ácido, en 1966 le sobreviene una visión tántrica y la detallada revelación de su futuro, incluidos Soft Machine y Gong: una voz interior le comunica que Daevid Alien es un experimento supervisado por unas inteligencias superiores procedentes del Planeta Gong, los Doctores Octava. Durante la visión, se ve en un festival de rock actuando ante una multitud sobre la que proyecta un intenso haz de amor rodeado de un enorme cono de luz etérea y sombras astrales. En consecuencia, la música y la capacidad de alterar con ella la vida propia y ajena se convierten en el propósito de su existencia, dando de este modo comienzo la cosmogonía de Gong.

Uno de los comulgantes en las lisérgicas eucaristías baleares es un millonario americano que ha traído consigo Kevin Ayers, otro cofrade de Canterbury. El potentado se ofrece a costear los dictados de los Doctores Octava y de su generosidad sale el equipo técnico de Soft Machine. Las tribulaciones de esta excepcional banda fueron relatadas en el Especial Canterbury publicado en RUTA 145, pero no está de más recordar ciertos detalles: con Allen solo dejaron grabados un single y varias demos, parte de las cuales aparecieron a título póstumo en el elepé At the beginning (Charly); pese a su escasa representación grabada, las teorías del absurdo y el interés por el avant-jazz que aporta Allen son determinantes a la hora de establecer en Soft Machine el origen de la saga canterburyana y, junto a Pink Floyd, de la escena psicodélica londinense. Volviendo de una de sus incursiones al otro lado del canal de la Mancha —en muy poco tiempo se hicieron muy famosos en Francia, de lo cual sin duda se beneficiaría Gong— los aduaneros británicos comprobaron que la visa de Allen había expirado y le fue denegada la entrada al país, precipitándose el fin de una relación averiada de antemano.

Tras el percance, 1967, fija su residencia en París. Aquí patenta la guitarra glissando, técnica de raíz slide y cromatismo planeador inspirada por Syd Barrett. Haciéndose llamar The Electric Poets recorre con Gilli diversos cafetines parisinos y en el periplo reclutan a varias almas gemelas. Pasan a ser ocho e improvisan durante horas en estado ácido mientras desarrollan un nuevo concepto, el de la Total Space Music, que no es sino una colisión enteógena entre la glissando de Allen, el space whisper o susurro espacial de Gilli —también conocido por atlantean temple chant, una erótica y reverberante cantata—, flautas, esoterismo sufí, drones estratificados a lo Riley, music hall y música atonal. En esencia, un efímero embrión de Gong que Allen sustituye por un trío al conocer a un bajista y un batería. En 1968 la ORTF, radiotelevisión pública francesa, se ofrece a filmarles un clip y como decorado de fondo utilizan los disturbios estudiantiles de mayo. Naturalmente los gendarmes interrumpen el rodaje tomándolos por parte de la algarada y la cosa acaba en comisaria. Asustada, la pareja pone rumbo a la seguridad de Deyá.

Unas declaraciones de Gilli a la prensa barcelonesa que casi les cuestan la expulsión de España no impiden su llegada a las islas. En Mallorca ambos trabajan en varias canciones que aparecerán en el primer álbum de Gong y conocen al saxofonista Didier Malherbe, un francés que vive en un corral de cabras, cerca del jardín de los Graves donde representan veladas poéticas con otros músicos y artistas de la fauna local. Transcurridos unos meses regresan a París y organizan Banana Moon, banda de circunstancias con la que cumplen compromisos contraídos por Allen antes de su detención. También graban varias demos para Pathé Marconi y Barclay, recogidas en Je ne fume pas des bananes (Legend, 1992), rechazando por obsoletos (?) los contratos que dichas discográficas les ofrecen. No hay prisa. Un amigo, el cineasta Jerome Laperrousaz, les ha encomendado la confección de la banda sonora de una de sus películas. Además Allen ha recibido dinero de su padre, adquiriendo un ruinoso molino en el sur de Francia donde se instala con Gilli. Uno de los muchos visitantes que pasan por allí en el verano de 1969 es Jean Karakos, agente de Magma y fundador de Byg, una discográfica anticapitalista con la que Allen firma por tres años y a la que entregará tres productos. El primero es Magick brother, mystic sister (1970), álbum que tamiza la esencia Total Space con transparencia folk, obra de Allen y Smyth en origen acreditada solo al primero y luego a Gong al ser reeditado. Le sucede Bananamoon (1971), publicado también a nombre de Allen; entre lo pop y lo freak, emparentable con Ptoof! de los Deviants por su desastrada naturaleza anarco, ilustra la transición de Soft Machine a Gong reuniendo músicos de ambas bandas y desprendiendo efluvios surrealistas, guiños sexuales y piezas inéditas o no del repertorio Soft que emergerán luego en Gong. El tercer y último álbum para Byg será el primero propiamente dicho de Gong, Camembert electrique (1971).

Por razones familiares Allen se dará de baja temporal en Gong a principios de 1973. Una vez más su retiro es Deyá, donde aterriza no sin antes haber negociado con Virgin, que acaba de fichar a Gong, un contrato de grabación y management a título personal. Vuelve al seno del grupo en verano, pero tres años después se desvincula de nuevo, esta vez durante más de una década. Aconsejado por los Doctores Octava escoge la península para abrir un nuevo capítulo. Deyá y Barcelona son por un tiempo sede del Planeta Gong. En las Baleares empieza a escribir un libro que constará de tres partes y explicará la historia de su alter ego Zero, del Planeta Gong y del grupo Gong. Con el adelanto de Virgin construye en Deyá un estudio casero, el Bananamoon Observatory, donde graba su primer elepé en solitario, el delicioso Good morning (Virgin, 1976), un místico y pastoral viaje interior, su respuesta a la dirección jazzrockista tomada por Gong, la versión mediterránea de Magick brother. Prescinde en él de batería pero le acompaña el grupo local Euterpe y naturalmente Gilli, con quienes revisita el Planeta Gong en tesitura de spleen cósmico-rural y tardojipioso.

En diciembre de 1976 declara a la revista Popular 1: «La música es un sistema político que puede funcionar donde los otros sistemas políticos fallan, aunque a pesar de todo sigo atrapado en unas estructuras muy rígidas». Su intención ahora es perseverar en la senda abierta por Good morning formando un grupo acústico con raíces catalanas y latinoamericanas, pero el proyecto queda en suspenso cuando, agotado el filón Tubular bells y al comprobar que no se ha convertido en el artista de culto a lo Captain Beefheart que esperaba, Virgin se deshace de Allen. En una de sus escapadas a Londres negocia con Jean Luc Young de Charly Records el adelanto para grabar la segunda entrega de su etapa mallorquina, el si cabe más mágico Now is the happiest time of your life, que aparece en la subsidiaria Affinity en el 77 y contiene nuevas dosis insulares de glissando y space whisper, una abstracción de enorme ternura en la que participan los restos de Euterpe —los guitarristas Milán y Bibiloni, que ya le habían acompañado en la gira europea de Good morning—, el percusionista Sam Gopal y el teclista de Arthur Brown. En enero de ese año es entrevistado por Vibraciones. La tierra se está expandiendo y haciendo más ligera, asegura, está perdiendo su compresión; a ese desinflado respecto, la función del Planeta Gong —en esos momentos repartido en asteroides como New York Gong, el Floating Anarchy Tour, Pierre Moerlen’s Gong, Steve Hillage y el círculo de meditación mallorquín— es facilitar el fenómeno a través de la música. Así mismo, predice en exclusiva que los Doctores Octava se materializarán en la Tierra en el 2032.

Por mediación de Popular 1 Allen entra en contacto con Pau Riba. Hay problemas lingüísticos, pero la telepatía funciona y el cantautor catalán recala en el Bananamoon Observatory para finalizar Licors (Gong), cuyas bases han sido penosamente grabadas en Madrid. Allen lo transforma mezclándolo y añadiendo arreglos, glissando y collages. Durante las sesiones ambos trabajan en temas destinados al próximo álbum de Allen, algunos con Riba a la voz incluso se maquetan. Según este último, Allen le ha propuesto cantar, y en catalán, todos los temas de su disco y uno en el primero de Gilli en solitario. De esto solo se desprende la producción conjunta de Tapuiera de Pep Laguarda y algunas actuaciones.Tras el seudogongiano interludio del Floating Anarchy Tour y su paso por el Canet Rock 78 a bordo de Mother Gong, vuelve a Deyá y se entrega a la disipación para olvidar su separación de Gilli, que viaja sola a Inglaterra y se afinca allí con Mother Gong. De este periodo de desguace emocional resulta un nuevo elepé en solitario, Daevid Allen n’existe pas (Charly, 1978), el más inaccesible de la trilogía mallorquina por su desencanto, surrealista de aspecto pero cargado de sinceridad. El disco, en el que intervienen Milán y Chris Cutler, el batería de Henry Cow, solo despierta cierto interés en Estados Unidos, hacia donde pone rumbo Allen en busca de mejores perspectivas.

La etapa americana transcurre entre Woodstock y el Village y significa una temporal resurrección de Gong, concepto que entierra nuevamente al regresar a Australia en 1981. Arruinado tras la muerte de su padre, trabaja de taxista sin abandonar las actividades musicales, el dúo electrónico Ex, y poéticas, lo que en el 82 le permite volver a Londres con motivo de un recital. Allí firma un contrato con Charly pero con las prisas no repara en que la letra pequeña le despoja de derechos. Además del minielepé que graban Ex, el prescindible Stop/don’t (Shangai, 1983), el exilio oceánico de Allen deparará otras referencias, muchas grabadas en las Tascam que se ha traído de Deyá y que dan lugar a un nuevo Bananamoon Observatory. The australian years (Voiceprint, 1991) es un buen resumen del periodo en cuestión, también marco de Australia aquaria (Demi Monde, 1990), reminiscente de la fase balear, y The seven orones (Voiceprint, 1990), ambient de esencia zen. 1985 es un año de retiro espiritual en el que aprende técnicas de renacimiento hindúes en la comunidad Narada. A resultas de esta experiencia funda en 1988, con Gilli Smyth y su segundo marido, también afincados en Australia, The Invisible Opera Company Of Tibet, proyecto nómada de música meditativa con abundante discografía en su haber.

Por esas fechas vuelve a Inglaterra, instalándose en Glastonbury con una nueva encarnación de Gong. Su siguiente empresa es The Magick Brothers, trío acústico constituido por músicos australianos que durante su gira americana del 91 graba Live at The Witchwood (Voiceprint, 1992). Un año después registra en Nueva York el producto de su colaboración con el bongwater Kramer, Who’s afraid (Shimmy Disc, 1992), y reactiva Gong. Un nuevo disco en solitario, Twelve selves (Voiceprint, 1993), dará paso a un periodo de actuaciones acústicas en solitario o casi, volviendo al formato rock y a los EE. UU. en 1998 con la fundación de University Of Errors, banda formada con miembros de Mushroom, grupo de improvisación psicodélica de San Francisco. Practicantes de rock espacial a la usanza del progresivo europeo, tienen un elepé en directo, Money doesn’t make it —pródigo en improvisaciónes, poesía, glissando e incursiones en «la conciencia cyber-tribal»— al que muy pronto seguirá otro de estudio. En su última actuación les teloneó el ex Can Malcolm Mooney, y según Allen es posible que visiten España durante el próximo verano del 2000.

DIETILAMIDA DE QUESO A LAS HOJAS DE TÉ

La primera aparición oficial de Gong es en el Amougies Jazz Festival, 1969, decano de los festivales musicales franceses organizado en colaboración con la revista Actuel por Jean Karakos, luego agente del grupo y dueño de la discográfica para la que grabarán. Varios cambios de formación después y con un sólo álbum de Allen sonando asiduamente en la radio francesa, se graba en fases de luna llena Camembert electrique (Byg, 1971), el álbum francés de Gong, una introducción al Planeta Gong concelebrada por la primera formación estable del grupo: Allen, Smyth, Didier Malherbe, el batería Pip Pyle y un bajista que no tarda en descartarse. Con autoría casi absoluta de Allen, completa la transición iniciada por su segundo disco en solitario, Bananamoon, exprimiendo aquel excéntrico sentido del pop que con Soft Machine no pudo apurar. Demasiado «fumado» según algunos, aunque imprescindible para ingresar en la orden patafísica y según la opinión general el mejor de su producción. En los mismos estudios, los célebres Chateau d’Herouville, trabajarán igualmente en la banda sonora del filme Continental circus (Philips, 1971) y Obsolete (1971), un producto de Allen y Gong ilegalmente acreditado a Dashielle Hedayatt, cantante francés que en teoría sólo colaboraba con los gnomos.

Con la adición del sintetista Tim Blake, ingeniero de sonido que Allen conoce a raíz de Bananamoon, Gong se instala en un castillo de Normandía cedido temporalmente por el realizador de Continental circus. Entre sus regios muros se urdirán bandas sonoras para varias películas francesas y comerciales televisivos, así como la sintonía del noticiero de la ORTF. Tras actuar a discreción por París debutan en Gran Bretaña interviniendo en Glastonbury 71. Durante el resto del verano recorren el Reino Unido con otro nuevo miembro de carácter semipermanente en sus filas, Kevin Ayers, y al concluir la gira Pyle les deja para unirse a Hattfield & The North, siendo sustituido a principios del 72 por Laurie Allan, otro histórico de Canterbury que, siguiendo los pasos de Ayers, no tarda en esfumarse. El nacimiento de Taliesin, el primer hijo de Allen y Smyth, y la súbita desaparición de Karakos a raíz de los problemas financieros de Byg, fuerzan la disolución temporal de Gong. La pareja, el recién nacido y Malherbe se refugian en Deyá hasta que Giorgio Gomelski, antaño representante de Soft Machine, les convence de que el interés en Gong mostrado por Virgin —Richard Branson les tenía puesto el ojo desde lo de Glastonbury— impone su regreso a Inglaterra.

Firmado el contrato, pese a que legalmente todavía se encuentran atados a Byg, Virgin reedita en Inglaterra Camembert electrique lanzándolo al precio especial de 69 peniques, tal como había hecho con éxito con Faust tapes. Gong, cuyo núcleo Allen-Smyth-Malherbe permanecerá inalterable hasta el final, se renueva rescatando a Blake y Allan agenciándose un bajista ex Magma y robándole el guitarrista Steve Hillage a Decadence, la banda de Kevin Ayers. Animados por Virgin se instalan en la campiña inglesa para asi facilitar la realización de Radio gnome invisible part 1: Flying teapot, grabado en enero del 73. Son las sesiones de su primera producción británica conflictivas a nivel humano, lo cual no impide que exponga con diáfana singularidad los principios estéticos y principales componentes del aparato mitológico alumbrado por Alien, desarrollados a fondo en los dos siguientes trabajos de Gong Allen y Smyth regresan por dos meses a Deyá para criar a su hijo, en su ausencia, Hillage, Malherbe y Blake ganarán poder configurando una identidad musical más «profesional» que, con ayuda de una nueva y rotunda sección rítmica formada por el bajista Mike Howlett y el percusionista Pierre Moerlen, paulatinamente irá restando protagonismo al australiano. A su regreso, los nuevos Gong acometen su primera gira británica en condiciones y, de camino a Francia, se detienen en Cataluña para actuar en el club de jazz de Terrassa y en Santa Cecilia de Montserrat, los dos únicos conciertos de Gong en territorio español. A finales de año nace Orlando, el segundo vástago de los Allen, y aparece Angel’s egg (Virgin, 1973) con importante presencia en los créditos de Malherbe y Hillage. Con Smyth retenida en Francia por sus deberes maternos, la banda se instala de nuevo en Gran Bretaña, donde nada más llegar son arrestados por posesión de narcóticos. En una comuna rural preparan su siguiente trabajo, You (Virgin, 1974), un álbum de gran cohesión construido sobre improvisaciones grabadas en ácido, el primero en ser acreditado colectivamente a Gong, el más democrático y por tanto el menos alleniano, indicador así mismo de la orientación jazz-rock que aguarda al grupo. Con él se cierra momentáneamente el tríptico Radio Gnome y Gong disfruta de su momento de mayor popularidad, protagonizando asombrosos conciertos de space rock que introducen el uso pionero de rayos láser y el cultivo de protoambient electrónico. En opinión de Alien, son como una versión femenina de Hawkwind.

Además de establecer los arquetipos mitológicos de Gong y de exponer los distintos niveles de iniciación en el viaje cíclico del alma a través de la reencarnación, You fue el único disco comercialmente rentable de Gong. Consolidó al grupo en Gran Bretaña y entró con buen pie en las listas de dicho país, lo cual hizo salir de su agujero a Karakos esgrimiendo documentos que acreditaban la pertenencia del grupo a Byg. Doce años de litigios entre Byg y Virgin desviarán todos los royalties de Gong a manos de abogados. El éxito no lo era pues todo. Para confirmar ese desengaño, Moerlen se va tentado por una oferta mejor y la banda entra en conflicto. A Allen le disgusta el virtuosismo técnico que está dominando al grupo, los otros miembros están cansados de funcionar encorsetados en el asunto Radio Gnome; también hay desacuerdo respecto a la conveniencia de seguir empleando drogas en el proceso creativo. Por su parte Virgin les hace saber que son su artista más deficitario e insiste en que se desprendan de carga política y hagan música comercial.

La teclista Miquette Giraudy, novia de Hillage y actriz ocasional —La vallée de B. Schroeder—, sustituye a Smyth y Laurie Allan vuelve para hacer lo propio con Moerlen. El batería será detenido en la frontera francoalemana por contrabando de alucinógenos, reemplazándole Bill Bruford durante el resto de la gira europea promocional de You. En 1975, segundos antes de iniciarse un concierto. Allen se ve impedido de salir a escena por «una cortina de fuerza invisible». El hombre pierde la chaveta e interpreta el mal viaje como una admonición: debe abandonar Gong. Le imitará Blake, pero Hillage se las apaña para finalizar la gira. Como no era cuestión de renunciar a lo invertido, Virgin convence a Moerlen para que vuelva ofreciéndole la jefatura del grupo. Gong se recicla en unos Weather Report étnicos con más técnica que imaginación, y lo que ocurre a partir de Shamal (Virgin, 1976), lo primero que graban sin Allen, escapa a los intereses de estas notas.

TRANSMIGRACIONES

PARAGONG

Bajo este alias y al mando de Blake, Malherbe y Hillage, Gong siguió en activo los meses de 1973 que Allen y Gilli se tomaron de reposo tras la conflictiva grabación de Flying teapot. Realizaron una gira francesa con objeto de aclimatar a la nueva sección rítmica Howlett/Moerlen.

PLANET GONG

En 1977 y por mediación de Howlett, Allen conecta con una banda londinense de punk ocupa llamada Here & Now. Tras hacerles renunciar a las drogas, Gilli y él se los llevan de gira por Inglaterra y Francia en lo que se denomina Floating Anarchy Tour, con Alternative TV de teloneros. Sus únicos ingresos los recaudan pasando el sombrero, y milagrosamente obtienen lo bastante para sostener un entourage que entre familiares y amigos suma 45 personas. Como Planet Gong graban el single «Opium for the people», canción de Gilli, y el elepé Live floating anarchy 1977 (Charly, 1977), trepidante «space-punk y Stonehenge psychedelia».

MOTHER GONG

Gilli Smyth publica su primer libro de poemas en 1966 y desde entonces su inspiración es mayormente de orden feminista. Intersección entre dicha temática y el cuento de hadas céltico con ribetes surrealistas a lo Lewis Carroll, su bautismo discográfico en solitario es un sideral canto a la maternidad, y a la mujer y la fantasía, que atiende por Mother (Charly, 1977). Lo produce en Mallorca Allen, a excepción de cuatro bases grabadas en Francia por Gong durante las sesiones de Camembert, y es uno de los más fascinantes documentos de la saga Gong, navegando en la misma órbita que Good morning, solo que más cerca de la estratosfera. Indisoluble del sonido Gong del que Smyth formaba parte vital, su carrera se consolida con Mother Gong, un valioso vehículo para el movimiento feminista, en palabras de Alien. El primer álbum de la madre gong es Fairy tales (Charly, 1978), como su título indica más cuentos infantiles con soporte de folk planeante. La poética fórmula flaquearía en la trilogía Robot woman, recuperando pulso con Wild child (Wizard, 1991). Tanto en el seno de Mother Gong como con Goddess T. o Gong Matrist, desde su migración a Australia Smyth opera musicalmente en parámetros ambient-trance. También suele trabajar con Women’s Work, un colectivo de poetisas británicas.

NEW YORK GONG

Zu es una banda neoyorquina compuesta por el sintetista Michael Beinhom, su amigo el batería Fred Maher y un bajista que presume de haber tocado con Ornette Coleman, Bill Laswell. Su repertorio lo componen versiones de «funk urbano con excrecencias mutantes». Por mediación de Giorgio Gomelsky reciben la oferta de acompañar a Daevid Allen durabte la gura con que recorre Estados Unidos en 1979, convirtiéndose en New York Gong. Les acompaña una cohorte de duendes fumetas auxiliares, niños y adultos vestidos de gnomo que se suman a las actuaciones y viajan con el grupo en un autobús como el de los Merry Pranksters. Los fans no ocultan su desconcierto ante un repertorio «nuevayorkinizado», el mismo que refleja About time (Charly. 1980), marciana incursión nuevaolera de irregular catadura pero interesante como todo lo de Allen. New York Gong se disuelve al año siguiente; la banda sigue por su cuenta como Material y monsieur Glissando se transmuta en Divided Allen Clockwork Band, o sea Allen a la guitarra respaldado por un juego de cintas con remezclas de New York Gong. De la gira correspondiente que realiza por América se desprende Playbax 80 (Charly, 1980), completando la relación discográfica de este periodo el experimental The death of rock (Shangai, 1983) y Allen in New York (CYZ).

DAEVID ALLEN AND GONG

Banda acústica domiciliada en Glastonbury en la que el único miembro de Gong presente es Allen, al que acompañan entre otros su nueva novia, Wandana. Realizan una gira por Gran Bretaña en 1988 y al año siguiente evolucionan en Gongmaison.

GONGMAISON

El acid house descubre a Gong y procede a samplearlo. Allen capitalizará la coyuntura formando Gongmaison con Wandana, su antiguo camarada Didier Malherbe y Harry Williamson, el compañero de Gilli Smyth, entre otros. Como tal graban Gongmaison (Demi Monde, 1990), eficiente disco que repasa clásicos de Radio Gnome y presenta material fresco cocinado con percusiones indias y electrónica house.

PIERRE MOERLEN ‘S GONG

Shamal (Virgin, 1976) y Gazeuse (Virgin, 1977) son, además de Gong live (Virgin, 1977), la única discografía registrada por Gong tras la espantada de Allen. La aparición del punk y el mal funcionamiento de otras bandas heterodoxas de Virgin como Henry Cow les dejan sin compañía a mediados del 77. Sin Hillage, dedicado a su propia carrera, ni ningún miembro de la formación original, Gong renace en este vehículo jazz-rock de nacionalidad francesa al completo. Ese mismo año varios satélites del Planeta Gong se reúnen en París con ocasión de un único concierto: Steve Hillage, Strohtium 90 (Howlett, Andy Summers y Stewart Copeland), Malherbe, Daevid Allen (acompañado por dos miembros de Matriz Matraz, la banda de Pau Riba) y Pierre Moerlen’s Gong. El colofón del concierto lo pone una reunión de los cuatro supervivientes de la etapa Virgin interpretando extractos de Radio Gnome. El evento queda recogido en Gong est mort, vive Gong (Tapioca, 1977). Siendo propietario legal del nombre de Gong, Moerlen continuará bajo distintas denominaciones, p.e. Gong Expresso.

GONG

La segunda etapa de Gong propiamente dicho se inicia en 1992 con la reincorporación de Pip Pyle, batería original del grupo. A una gira europea sucede el primer álbum del grupo en casi quince años, Shapeshifter (Celluloid, 1992), discreta grabación constituyente de la cuarta parte de la ya tetralogía Radio Gnome. En 1994 el grupo, con la formación de la etapa Virgin, encabeza el cartel del concierto conmemorativo del 25° aniversario de Gong que organiza Allen en Londres. Su actuación da lugar al doble elepé The birthday (Gas/Voiceprint, 1995), celebratorio también de la campaña de reediciones del catálogo Gong emprendida por la Gong Appreciation Society, editora igualmente de las memorias bibliográficas Gong dreaming. 1996 les contempla de gira por Europa, Japón y Estados Unidos. En 1997 se reconoce su influencia con un álbum de remezclas de You —You remixed— a cargo de The Orb, Total Eclipse y The Shamen entre otros. Ya en el 2000 aparece From zero to infinity (One Eyed Salmon), quinta parte de la épica radiognómica, Allen-Smyth-Malherbe-Howlett reforzados con un saxofonista extra y un ex Soul II Soul a la percusión. Competente en un apartado musical que no reserva sorpresas, enriquece la heráldica Gong con nuevas aventuras del desconcertado antihéroe Zero, que se desprende de su cuerpo para vivir una existencia virtual, y una transfusión de nuevos personajes como el Monje Loco, el profesor Paradox o Sri Capuccino Longfellow.

TETERAS VOLADORAS DE REPUESTO

La primerísima época de Gong puede ser ampliada con las grabaciones inéditas de 1969 que comprende Banana moon gong (Legend) y las respectivas caras que ocupan en Glastonbury fayre, legendario triple de la edición del 71 de dicho festival, y Greasy tuckers: Live at Dingwalls dance club, doble que les captura a su paso por Londres en la gira británica del 73. Ninguno de los dos ha sido reeditado, pero partes del segundo reaparecen en Live at Sheffield 1974 (Mantra), complemento a su vez de Live au Bataclan 1973 (Mantra), doblete que repasa la puesta en escena del periodo Radio Gnome Invisible. El recopilatorio Live etc. (Virgin) es un doble que además de conciertos rescata sesiones de la BBC y un incunable single francés. En la misma disposición y también doble, The mystery and history of planet Gong (Demi Monde) abunda en rarezas de distintas épocas. Camembert eclectique (Gas) repesca material de 1970 parco en inéditos, mientras que otro doble, The modernist wireless (TPM) bucea en los archivos del radiofonista John Peel extrayendo sesiones de 1971-74. Una introducción práctica al gongniverso es The best of Gong (Nectar Masters), pues resume con acierto la trilogía Radio Gnome. Todas las otras referencias de Daevid Allen y la cornucopia Gong que se mencionan en este artículo han sido debidamente reeditadas o continúan en catálogo.

Jaime Gonzalo.

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