«Rehaciendo las Américas sonoras», nuevo artículo en El País

El pasado 21 de noviembre se publicó este nuevo artículo en El País en torno a la publicación de Invenciones: La otra vanguardia musical en Latinoamérica. 1976-1988 (Munster):

Rehaciendo las Américas sonoras

Un disco recopila las vanguardias musicales latinas de los años 80 que recorren el continente con estimulantes incursiones en electrónica, progresivo y fusión folclórica

Continúa en muchos aspectos Latinoamérica siendo una indocumentada en España. Y eso a pesar de expresarse ambas en una lengua común, anudadas por raíces históricas que para bien y para mal arraigan en lo más profundo. Verbigracia, ¿qué sabemos acá de las vanguardias de allá? Probablemente, con excepción de las producidas en el ámbito literario y acaso el pictórico, tanto como de las nuestras propias: muy poco. Ya, las vanguardias lo son precisamente por conducirse antitéticas con lo popular. Polarizadas del vulgo, ni divierten ni entretienen; al contrario, trazan una linea divisoria, excluyente. Son materia reservada a las élites, culturales y por lo tanto económicas, principalmente debido a su esoterismo intelectual y a que, mecenazgos aparte, no dan para vivir, ni aparentemente sirven para nada. En su afán por superar disciplinas, devienen ininteligibles a todo aquel que no se especialice en ellas.

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Jaime Gonzalo.

En ‘La edad de oro’ junto a Bernardo Bonezzi y Tom Verlaine

Con Bernardo Bonezzi en 'La edad de oro' (1984)

Con Bernardo Bonezzi en ‘La edad de oro’ (1984)

El pasado 12 de octubre, el Archivo RTVE publicaba la edición de La edad de oro del 24 de septiembre de 1984. Dicha emisión, protagonizada por una actuación de Tom Verlaine, contiene una breve entrevista, corolario de otra que Paloma Chamorro dirige (no sin dificultades) a Tom Verlaine, en la que participamos Bernardo Bonezzi y yo. En ella se alude a la entrevista que a su vez venía yo de realizar a Verlaine por entonces, y que está recogida en mi último libro, la antología Nunca te fíes de un crítico de rock. Puedes ver el extracto de nuestra entrevista a continuación:

También puedes ver el programa completo aquí (nuestra intervención comienza en 48:37):

 
Gracias a Àngel Maeztu por el aviso.

«Alex Chilton resucita en una reedición española», nuevo artículo en ‘El País’

Alex Chilton

Publicado el pasado lunes en El País:

Alex Chilton resucita en una reedición española

El sello Munster recupera la etapa más oscura del músico estadounidense

Cuantiosas son las obras de rock que liban de la autodestrucción, ese don tan humano, engendrado por la arrogancia de Prometeo y la soberbia de su padre, el omnímodo Zeus. Menos frecuente resulta tropezar con artistas que perseveren en su propia aniquilación, consolidándola raison d’etre creativa. Infima se insinua la posibilidad de hallar uno de esos autosaboteadores cuya tempestad interior redunde en exaltación del genio y la belleza. A lo largo de cinco años, 1974-78, Alex Chilton (Memphis, 1950—Nueva Orleans, 2010) cultivaba esa masoquista praxis, alcanzando el fulgor artístico, que no el triunfo, al precio de envilecerse. Comprometido con la peor de las venganzas, la dirigida contra uno mismo, saboreaba durante ese quinquenio horribilis la delectación de fastidiar a quienes le socorrían, de burlarse de la imagen emitida por el espejo en el que se reflejaba, sus canciones.

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Jaime Gonzalo.

«Tyrionnosaurus Rex: La magnitud de lo pequeño», artículo recuperado en Cañamo.net

La web de Cáñamo ha recuperado este texto publicado en la revista hace algo más de un año:

Tyrionnosaurus Rex

La magnitud de lo pequeño

El inminente estreno de la sexta temporada de Juego de tronos devuelve a la palestra a Tyrion Lannister, uno de los principales activos de esa serie de culto masivo. Pasamos revista a la ambigua dignificación que del enanismo proyecta ese personaje, tan carismático, elaborando de propina un hit parade con los actores pequeños más grandes de la historia.

Beodo, putero, parricida, regicida, intrigante, mendaz, conspirador, cínico. Tyrion Lannister parece cargar con todas las rémoras de la defectuosa raza humana. No solo eso, estas se magnifican en tan diminuta persona, inversamente proporcionales a su tamaño. En cualquier otro personaje resultarían canónicas, cotidianas, incluso humanas. En el heredero de Roca Casterly se antojan despreciables, repulsivas. Tyrion encarna nuestra decepción, como la de Tywin, ese progenitor que por ello le desprecia, al enfrentarnos su contrahecha figura con lo mucho que de grotesco reside en la especie dominante. Su acondroplásica amplificación de flaquezas y taras no hace sino empequeñecernos, y por eso nos disgusta. Seguramente debido a ello, de los muchos correlatos entrecruzados en el nudo de Juego de tronos, el de la progresiva humanización y aceptación de que se hace acreedor este enano entrañe una de las más estratégicas claves del éxito de dicha serie, más allá del público infantil, quien por obvias razones resulta el más susceptible de identificarse con tan minúsculo agente de una acción que en sus vericuetos argumentales se abullona gigantesca.

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Jaime Gonzalo.

«Los Diggers y la filosofía del fracaso», nuevo artículo en ‘El País’

Diggers transitando por Haight Street

Diggers transitando por Haight Street. Foto: © Jim Marshall Photography LLC.

Este pasado viernes, 25 de agosto, he publicado en El País un artículo dedicado a Emmett Grogan, fundador del movimiento digger:

Los Diggers y la filosofía del fracaso

Emmett Grogan fue el fundador del más insobornable tumor crítico que le creció a la Contracultura.

38 años contaba Emmett Grogan cuando fallecía el 6 de abril de 1978 en un vagón de metro neoyorquino. Infarto, fue la causa oficial del óbito. Su amigo y correligionario el actor Peter Coyote la atribuiría a una sobredosis de heroína. Triste y sórdido final, en cualquier caso, para quien tanto amó la vida y tanto hizo por racionalizar su vivencia. Cofundador y alma de los diggers, el más insobornable tumor crítico que le creció a la Contracultura desde dentro, su utopía de suprimir el dinero en aras de una sociedad gratuita redundaba no ya sólo en derrota, sino en la consagración del ultracapitalismo.

Prologada como su versión original por Coyote, la publicación en España de Ringolevio (Pepitas de Calabaza), relación autobiográfica de sus andanzas, cuyo subtítulo Una vida vivida a tumba abierta lo dice todo, invita por varias razones a la celebración. Las de más peso, que corrige uno de los muchos atentados culturales del aparato censor franquista, pues la prohibiría en su día; y acaso más relevante, la posibilidad de ahondar con su lectura en el reverso tenebroso del hippismo, en las trampas y mentiras de su reformulación histórica.

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Jaime Gonzalo.

El reverso de la movida

New Buildings

Se publicaba ayer en El País este nuevo texto, donde aprovecho la salida de dos recopilatorios para hablar del underground 80s de Barcelona…

El reverso de la movida

Sonidos industriales, electrónica y riesgo confluyeron en el ‘underground’ barcelonés de los ochenta. Dos discos resucitan aquel espíritu

Hoy parecería normal, porque la tecnología lo permite y el poder de las corporaciones discográficas ha decrecido dramáticamente, pero entonces equivalía a insensatez. A principios de los ochenta, todavía huérfano el transcurrir cotidiano de ordenadores personales y del universo virtual, de crowdfundings y de otras plataformas, Klamm, un humilde pero sorprendente grupo de rock experimental que comenzaba a dar sus primeros pasos en Barcelona, rechazaba la oferta de debutar en toda regla, servida en bandeja por la entonces todopoderosa CBS.

En aquella década de lo que se dio en llamar la movida, con el personal musical ansioso por protagonizar su particular pelotazo, soñando con fichar por una gran compañía y amasar cifras de ventas, se desarrollaba en los subterráneos de la Ciudad Condal una filosofía que sin pretenderlo devenía contramovideña: un pensar y un sentir amamantados por el espíritu libertario que la capital catalana hospedaba durante el resurgir de la CNT en los setenta y el zeitgeist de la tardocontracultura local, que en las antípodas de la actual “economía colaborativa” alentaban proyectos colectivos basados en el cooperativismo.

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Jaime Gonzalo.